miércoles, 14 de noviembre de 2007

Fin de partida, IV

El odio es el gran tema de la poesía de Luis Cernuda. Eso le hace el mejor escritor español del siglo XX. Lo normal es odiar. Y la literatura, en eso, es normativa. En el odio de Luis Cernuda veo odiada, pero muy odiada, a la España de 2007 y a su literatura, ja. Pero coño Vilas a qué viene esto ahora. Tío, esto es mal rollo. Es que esta mañana estaba explicando en una clase de bachillerato el Poema de Mío Cid y me han entrado náuseas de embarazada. Si Cernuda se hubiera llamado Çernudois y hubiera nacido en París, ahora sería el puto amo de esta mierda. La verdad tío es que a mí Çernudois me la pela. A mí el que me gusta es George Gillén, muy buena persona además, muy colega y eso. Pero tío quieres hacer el favor de acabar de una puta vez esta partida interminable, es decir, ¿por qué no te callas? Es decir, por qué no se calla la humanidad entera, que diría Lou Shernudath. Además tío es Navidad y voy de turrón hasta el culo. Pero tío tú sabes que en inglés cocodrilo se dice cocodrail, y la jodida "a" es larga, muy larga, la mala puta de ella. Dime si no es para morirse de risa. En fin, tío, que te follen a ti; y al paso, a tu madre, a tu hermana y a tu abuela. Bueno tío no me hagas ni caso; es que a veces me siento como esas desgraciadas golondrinas del poema de Bécquer, que vuelven a casa por Navidad y no hay nadie en casa o algo así, ¿no?

5 comentarios:

Salvadoc dijo...

LOS FANTASMAS DEL DESEO

Yo no te conocía, tierra;
con los ojos inertes, la mano aleteante,
lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa,
aunque, alentar juvenil, sintiera a veces
un tumulto sediento de postrarse,
como huracán henchido aquí en el pecho;
ignorándote, tierra mía,
ignorando tu alentar, huracán o tumulto,
idénticos en esta melancólica burbuja que yo soy
a quien tu voz de acero inspirara un menudo vivir.

Bien sé ahora que tú eres
quien me dicta esta forma y este ansia;
sé al fin que el mar esbelto,
la enamorada luz, los niños sonrientes,
no son sino tú misma;
que los vivos, los muertos,
el placer y la pena,
la soledad, la amistad,
la miseria, el poderoso estúpido,
el hombre enamorado, el canalla,
son tan dignos de mí como de ellos yo lo soy;
mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles,
para llevar tu afán que nada satisface.

El amor no tiene esta o aquella forma,
no puede detenerse en criatura alguna;
todas son por igual viles y soñadoras.
Placer que nunca muere
beso que nunca muere,
sólo en ti misma encuentro, tierra mía.
Nimbos de juventud, cabellos rubios o sombríos,
rizosos o lánguidos como una primavera,
sobre cuerpos cobrizos, sobre radiantes cuerpos
que tanto he amado inútilmente,
no es en vosotros donde la vida está, sino en la tierra,
en la tierra que aguarda, aguarda siempre
con sus labios tendidos, con sus brazos abiertos.

Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes
este mundo divino que ahora es mío,
mío como lo soy yo mismo,
como lo fueron otros cuerpos que estrecharon mis brazos,
como la arena, que al besarla los labios
finge otros labios, dúctiles al deseo,
hasta que el viento lleva sus mentirosos átomos.

Como la arena, tierra,
como la arena misma,
la caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira.
Tú sola quedas con el deseo,
con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío,
sino el deseo de todos,
malvados, inocentes,
enamorados o canallas.

Tierra, tierra y deseo.
Una forma perdida.

(obviamente Cernuda, Luis Cernuda)

pepe montero dijo...

Cernuda, Dios. Cernuda: un tipo que quería, que sabía que iba a ser un dios y por y para ello curraba, No quería estar donde habita el olvido, al pie de la divina indiferencia. Esto se lo dije una vez a Luis García Montero y a Joaquín Sabina y a poco me hostian.

pepe montero dijo...

Ah!, y estoy totalmente de acuerdo en lo del odio. Es cojonudo escribir con algo de re-sentimiento. "See you later alegator."

Ana Muñoz dijo...

Cernuda sabía que iba a ser un dios?

doberka dijo...

Acabo de conocer a Cernuda, y algunos de sus poemas.
Me han emocionado. Amó más de lo que muchas personas serán capaces, ni tan siquiera de imaginar y eso es un Don, aunque sufrió mucho también. bajo mi humilde punto de vista.