miércoles, 5 de septiembre de 2007

RESPUESTAS A LA ENCUESTA DE VICENTE LUIS MORA.



1) Censura y libertad de expresión. En varios congresos a los que últimamente he asistido, he visto cómo se lanzaban voces críticas alertando del recorte generalizado contra la libertad de expresión. ¿Qué pensáis de eso? ¿Creéis que es cierto?

Creo que es completamente cierto. Lo ingenuo era pensar que con la democracia iba a terminar la censura. La antología de narrativa “Golpes. Ficciones de la crueldad social” preparada por Fernández Porta y Muñoz Álvarez padeció esa censura. Sucede que a la censura ahora se la llama “gusto literario” o “calidad literaria”. Como era de esperar, la censura cambia sus estrategias y sus nombres. Algunos sólo saben verla con su rostro antiguo, de ahí que vivan tan tranquilos. 2) ¿Crees que la literatura tradicional tiene tantas posibilidades para agrietar la manipulación como las nuevas tecnologías? ¿Cómo lo harías? ¿Cómo lo haces? ¿Lo haces?


Creo que la literatura en estado salvaje sigue siendo tan perturbadora como lo fue con Joyce y Kafka. Lo hago de este modo: buscando siempre los límites morales y formales. ¿Quién se ha leído entero “Paradiso” de Lezama? Yo lo he hecho. Lezama es Dios, y encima padecía obesidad y estaba asmático. Nosotros estamos sanos, tenemos ordenador y no vamos a escribir “Paradiso”, de momento. Lezama era católico, claro.3) ¿Qué formas de autocensura te has impuesto? ¿Cuáles crees haber detectado en otros?

Creo que ninguna que sea sustancial. Pero sí, por ejemplo ,cuando escribo para periódicos busco una selección léxica que, en realidad, es autocensura. En otros escritores: la fidelidad narrativa al planteamiento, nudo y desenlace, por ejemplo, que es una fidelidad que a mí me parece muy aburrida e intelectualmente reaccionaria.4) ¿Escribirías sobre pederastia o violaciones? ¿Podrías adoptar el papel del agresor e intentar comprenderlo, como ha hecho Updike con el terrorismo islámico? ¿Por qué sí? / ¿Por qué no?
Si literariamente fuese necesario, sí. Me gustaría que hubieses preguntado también si escribiría sobre santos católicos. La respuesta: sí. Quiero escribir sobre Monseñor Escrivá de Balaguer, ando en ello. Puedo escribir sobre cualquier cosa si me dejan. El problema no soy yo. Yo, como escritor, soy tan pobre que por no tener no tengo ni vergüenza. Escribiría sobre todo. Todo es importante. Ahora estoy escribiendo sobre Miguel Ángel Blanco, y me gustaría hacerlo sobre su hermana.
5) ¿Cambiarías un libro tuyo, alterando alguna parte sustancial, por dinero o para facilitar su publicación? ¿Lo has hecho alguna vez?

Creo que no lo haría, pero nunca se ha dado el caso. ¿Cuánto dinero? El problema no es el concepto de dinero sino LA CANTIDAD.

6) ¿Cuál es tu público? ¿Para quién crees que escribes? ¿Te haría dudar el que una persona detestable dijera sinceramente admirar tus libros? ¿Cambiarías de forma de escribir si al conocer a tu lector medio éste resultase ser un gilipollas?

Mi público suele ser gente más joven que yo, eso lo sé porque me lo dice mi editor Sergio Gaspar. Gaspar siempre dice la verdad. Es un oráculo. No me haría dudar que mis lectores fuesen detestables, al contrario: me gustaría. Cuánto más detestables mejor. Me iría a cenar con ellos, y me haría tan detestable como ellos. No, no cambiaría mi forma de escribir por eso. Mi forma de escribir solo la puede cambiar Dios o Cristo; y Mahoma también, y Madona también y Maradona también.7) Si el proceso de escribir un libro te resultase autodestructivo, o dañino, o pudiera dañar, por tu obsesividad al escribirlo, a tu familia, ¿lo terminarías? Si escribieras un libro sobre tu entorno familiar o afectivo que pudiera herir profundamente a alguien que quieres, ¿esperarías a su muerte para publicarlo?

Mi padre se cabreó conmigo cuando leyó algunas páginas mías. No es que se cabreara exactamente, sino que se entristeció mucho, y eso es peor. He escrito sin importarme el daño, empezando por mi mismo, y no lo digo con orgullo, lo digo con pesadumbre.
No, no esperaría a su muerte. Tampoco me importaría morirme yo antes.8) ¿Crees que la literatura tiene o debe tener intenciones políticas? ¿Por qué? ¿La tuya las tiene? ¿Cuáles? Un escritor progresista cuya obra no evoluciona, ¿es un escritor progresista? ¿Es posible un escritor conservador en lo político y vanguardista en lo literario? ¿Crees que hay relación entre el posicionamiento ante la tradición y la ideología del escritor?

Creo que todo tiene intenciones políticas. Porque la realidad del mundo es una realidad política. Mi literatura es literatura política. Joyce hizo política. Y Kafka también. Hasta Cernuda hizo política, y mucha por cierto. Mis relatos y mis poemas hacen política. Si tuviese un partido político, me presentaría a las elecciones.
La visión estrecha de la política es un error. Respirar es política. Ducharte por la mañana es política. Comer es política. Ir en bicicleta es política. Cuando Cernuda escribe contra Dámaso Alonso, ¿qué hace sino política?

Si tu obra no evoluciona, estás muerto.
Sí, es posible: Cela, por ejemplo. Es el escritor español más revolucionario de la segunda mitad del XX. Muñoz Molina no creo que corra nunca los riesgos que corrió Cela, por ejemplo. Ni Millás tampoco los correría, por decir nombres. Cela tuvo la suerte de que era popular, y eso lo salvó de la marginación, pero su literatura es la de un suicida. “Cristo versus Arizona” es una novela que vendió doscientos mil ejemplares en dos meses: es el milagro de Cela, su inmensa suerte. Manuel Derqui no tuvo la misma suerte con “Meterra”.
“2666” no se hubiera publicado en un solo volumen si Bolaño no se hubiese muerto. La suerte importa aquí, y eso es desesperante.

Sí que hay relación: entender la tradición literaria es un entendimiento literario, sí, pero también lo es histórico y político. Y creo que cada vez más miro la tradición literaria desde una óptica exclusivamente política, porque esta óptica es la más pura.

9) ¿Hay algún tema sobre el que no se puede escribir? ¿Hay algún tema que no puede tomarse a broma, o sobre el que no se puede adoptar actitudes irónicas en ningún caso? ¿Cuál o cuáles?

Hay infinidad de temas sobre los que nadie se atreve a escribir. Pero fundamentalmente hay uno: escribir desmontando lo ya escrito: esto está prohibido.
No se puedo uno reír del lenguaje literario que sustenta nuestra percepción de la institución literaria, por ejemplo.
No se pueden derribar clásicos vivos, por ejemplo. Es más peligrosa la institución literaria que la policía nacional y la judicatura apostólica y romana. Los escritores formamos nuestra pequeña comunidad y tenemos reglas que acaban influyendo en lo que escribimos. La literatura en España es hacer carrera, y hacer carrera tiene mandamientos.
10) ¿Qué confianza tienes en tu obra? Si nadie quisiera publicarte y estuvieras inédito durante 10 años o más, ¿seguirías escribiendo sistemáticamente? ¿Qué podría hacer que dejaras de escribir de modo definitivo?


Tengo confianza en mi obra, pero es una confianza pudorosa, íntima y privada; pero sí tengo confianza pública en la obra de otros escritores. Sí, seguiré escribiendo hasta que me muera. Y si no me publican, seguiré escribiendo igual, y mejor.
Un balazo en la nuca, con eso lo dejaba.

4 comentarios:

doberka dijo...

bienvenido de tus vacaciones.
Me encantan tus respuestas.

Javier López Clemente dijo...

Lo he leído a la velocidad del vértigo 1,2,3,4... sólo quería llegar hasta el 10. Tendré que volver más sosegado, sosegado es una palabra que no me gusta, suena rancia pero creo que es necesaria para asimilar tanta información.

Salu2 Córneos.

Manuel Vilas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luisa Miñana dijo...

¿Son 10 ó diez de diez, 100?

Sólo una cosa: en "Cristo versus Arizona" yo creo que había riesgos muy calculados por Cela; algunos creo que incluso fáciles (literarios, hablo). Los otros seguro que los calculó.

P.D. Misión cumplida:-) (he bajado las fotos además)

P.D. para Javier: pues yo a veces añoro un poco de "sosi-ego" (glups, qué malo, joer).