miércoles, 19 de septiembre de 2007

CARTA (O EMAIL) AL PADRE DEL SUBINSPECTOR VILAS




Padre, esto no es vivir. Fíjese en la foto que le adjunto: es nuestra habitación en un barrio del norte de Londres (Bounds Green). Esto es lo que nos paga el gobierno portugués. Como ve por la foto, tenemos que compartir habitación con dos inmigrantes rumanos que trabajan en la construcción. El Comisario duerme arriba o abajo, claro. Y ronca. Y como está todo el día de mala hostia, me pega. Porque el Comisario ronca, pero los rumanos tienen flatulencias nocturnas de gran envergadura. Los dos son muy grandes, yo creo que esa litera acabará hecha trizas, y uno de ellos es negro y tiene un falo gigantesco, ay, padre mío. Y el Comisario se cabrea y me echa a mí la culpa, dice que no nos pagan las dietas porque se me olvidó poner la dirección, ¿pero qué dirección? De Madeleine ni nos acordamos, pues estamos todo el día yendo a correos a ver si nos llega la dieta. Diez horas de guardia en la Post que dicen aquí. ¿Quién va investigar nada así? Y cuando llegamos por la noche a la habitación, el Comisario se pone a fregar el suelo, le ha entrado esa paranoia, y fíjese cómo reluce el suelo, porque el Comisario dice que somos policías pobres, pero limpios, y en eso sí que lleva razón. Padre, el mundo es mentira y la policía portuguesa una mierda. Padre, me la pela la investigación y el caso de los MacCann me importa un pimiento portugués o británico, total todos somos europeos, ¿o no, padre? Un gran abrazo de su hijo que le quiere, V.

8 comentarios:

Fernando Sarría dijo...

estas fotos de Londres me recuerda mi primer viaje allí y era así pero en cutre...un h.p.de negro nos despertaba a las 8"oclok" hasta que le pusimos el extintor haciendo palanca y le deciamos te jodes!! cuando venía a abrir la puerta que no cerraba claro..que tiempos mangurrinos!!

Ana Muñoz dijo...

Mire usted, subins-pectorales, que me da a mi que es un poco pijo de revista del "Hola". Usted quiere ser fraile directamente, sin pasar por la cocina.

Le resumiré una parábola divina: quien le escribe cantaba en un coro angelical de niñas endiabladas y algún que otro niño disidente de pubertades y voces de marimacho. Tal era nuestra proyección internacional, tanto gritábamos, tal era nuestra capacidad pulmonar (riepaaaaa) que el director de la agrupación decidió llevarnos a Viena (y abandonarnos allí, claro). Durante un año estuvimos recaudando dineros y vendiendo Loterías "de las que tocan". Mi madre a mí no me dejaba ir de casa en casa, vendiendo participaciones como venden estampitas los Testigos de Jehová porque, usted sabe, mi madre también quiere que yo sea fraile directamente sin pasar por la cocina. Bueno, "fraile" no, mi madre quería que yo fuera la Callas y que me callara, casara, con Aristóteles el rico, no el filósofo, y me abandonara en alta mar.
El caso es que no quiero que se me vaya la olla a Camboya: en definitiva, que las niñas cantoras de Viena y su director de coro no recaudaron el dinero necesario para irse a Viena, y aterrizamos en un pueblito de Logroño que está donde Cristo perdió el entusiasmo creador: Soto en Cameros. Y allí estuvimos, rodeadas de vacas, de nada más que de vacas, cenando lentejas y contando vacas a la horade dormir.

Cantamos en la iglesia del pueblo, que estaba en obras, para las vacas. Y les cantamos "Fontefrida" y "Mes de mayo" y ellas aplaudían y mataban moscas con el rabo para que no se nos metieran a la boca. Y nos contaron que, después de abandonar el pueblo, la iglesia se vino abajo.

Cuando usted sea padre, comerá huevos. Y con todos mis respetos.

Fdo: la rubia tonta.

Anónimo dijo...

Pues ante esa precariedad tercermundista, impropia de un continente regido por el euro, yo propongo una colecta en plan familia McCann para crear un fondo que sirva de colchón (nunca mejor empleado) a los investigadores lusos, a ver si eso ayuda a que aparezca ya la niña y los medios de comunicación nos podemos ocupar de otras noticias más urgentes. Si es que... vivimos de prestado, joder, que parece mentira.
Y, por favor, que la pista pilarista se retome, que está claro que el caso reviste aspectos religiosos todavía insuficientemente analizados.

doberka dijo...

Todos apreciamos más la primavera después de un largo invierno. Seguro que, cuando regresen, su país, les parecerá el paraiso divino, aunque siga siendo la cloaca de siempre.
Así que paciencia, que dicen, que es la madre de la ciencia. pero por si puedo ayudarles en algo, ahí van unos cuantos consejos que seguro serán apreciados en su justa medida por los dos:
- Apañensé unas chapas para la ocasión, de esas tan famosas que algunas regalan a sus parejas cuando van a visitarlas a Zuera, más que nada por prevenir tentaciones exteriores e indeseadas.
- Al comisario, obsequielé con unas agujas de hacer punto y unos cuantos ovillos de lana. Para que esté tranquilo y mantenga las manos quietas. De paso, podría confeccionarle un calzoncillo de punto artesanal, al morenito, con el que tapar sus largas...piernas.
- Para los ronquidos, lo mejor es que el comisario no duerma, que continue haciendo punto sería lo ideal.
- Y por último, para las flautulencias de sus convecinos, todos sabemos que hay en el mercado unos corchos que son la leche para esas ocasiones, pero lo difícil, va a ser convencer a los respectivos, para que se los pongan. Aunque pensandolo bien, igual es peor el remedio que la enfermedad y,lo mismo, acaban por hincharse de tal manera, que el señor comisario no va a dar a vasto haciendo punto para que le puedan entrar los calzoncillos al rumano.
Bueno por consejos y buenas intenciones que no sea. ja, ja, ja.
Un abrazo MVV.

doberka dijo...

Todos apreciamos más la primavera después de un largo invierno. Seguro que, cuando regresen, su país, les parecerá el paraiso divino, aunque siga siendo la cloaca de siempre.
Así que paciencia, que dicen, que es la madre de la ciencia. pero por si puedo ayudarles en algo, ahí van unos cuantos consejos que seguro serán apreciados en su justa medida por los dos:
- Apañensé unas chapas para la ocasión, de esas tan famosas que algunas regalan a sus parejas cuando van a visitarlas a Zuera, más que nada por prevenir tentaciones exteriores e indeseadas.
- Al comisario, obsequielé con unas agujas de hacer punto y unos cuantos ovillos de lana. Para que esté tranquilo y mantenga las manos quietas. De paso, podría confeccionarle un calzoncillo de punto artesanal, al morenito, con el que tapar sus largas...piernas.
- Para los ronquidos, lo mejor es que el comisario no duerma, que continue haciendo punto sería lo ideal.
- Y por último, para las flautulencias de sus convecinos, todos sabemos que hay en el mercado unos corchos que son la leche para esas ocasiones, pero lo difícil, va a ser convencer a los respectivos, para que se los pongan. Aunque pensandolo bien, igual es peor el remedio que la enfermedad y,lo mismo, acaban por hincharse de tal manera, que el señor comisario no va a dar a vasto haciendo punto para que le puedan entrar los calzoncillos al rumano.
Bueno por consejos y buenas intenciones que no sea. ja, ja, ja.
Un abrazo MVV.

doberka dijo...

Perdón por la repetición, pensé que no había entrado. Y digalé al comisario Gonsales, que no se enfade por la irreverencia del mensaje, pues no tengo el gusto de conocerlo. En compensación os dedico esta cita de: Baltasar Gracian, con la que me he tropezado esta mañana:
. No hay desierto como vivir sin amigos. La amistad multiplica los bienes y reparte los males. Ella es el único remedio contra la suerte adversa y es un desahogo del alma.
-Gracian-
No se ponga así subinspector Vilas, aún podría ser mucho peor.
Saludos MVV.

mia dijo...

Precioso blog,la riqueza del contenido y manejo de la lengua castellana me dejan de piedra!
Mucha crítica a los portugueses pero en el fondo,los ingleses sólo lustran su imagen...
Un abrazo
Mía

Anónimo dijo...

Carta del padre de Vilaç:
Mi niño, vente pa'España o Portugal, en total, pa' la Península. Que en esa isla victoriana no nos quieren a los latinos, hijo, y no saben de comida de verdad ni de sabanas planchás, que tu madre te tiene preparados el bacalao y el caldo verde, que dice que t'estás quedando en los huesos.