Acaba de salir a la venta la edición de bolsillo de "España".jueves, 19 de enero de 2012
martes, 17 de enero de 2012
SAN VILAS, POR LUNA MIGUEL
Me encanta este fragmento del texto que ha escrito Luna Miguel en su blog:
"Cuando mencionas a Manuel Vilas siempre sale alguien que dice “qué buen tío”. Y es que es cierto. Todo el mundo lo sabe. ¿Manuel Vilas? Este buen tío. ¿De Zaragoza, no? Más o menos. Sí. Qué buen tío. Cómo son los de Huesca. Qué bonachón el tío. Sí. Sí. Y entonces me pregunto ¿cómo es que en un mundo tan hostil como el de la literatura puede existir alguien como Vilas? Qué razón tuvo al autodenominarse Santo. Su palabra trae la paz. Su literatura: la felicidad eterna. Pues es curioso cómo al leerle uno también piensa “joder, qué buen tío”. Y así, Manuel Vilas inaugura un género literario que a pocos se les podría aplicar, a muy pocos, de hecho, La Literatura de la Buena Gente".
lunes, 16 de enero de 2012
martes, 10 de enero de 2012
UN FRAGMENTO DEL INICIO DE "LOS INMORTALES" EN DONDE UN PERSONAJE LLAMADO SAAVEDRA DIALOGA SOBRE LOS VALORES GRAMATICALES DEL "SE"
—No me llames Miguel, llámame Saavedra, mi segundo apellido, es el que uso desde hace unos cuantos años, demasiados años, me gusta mucho Saavedra, pero aún me gusta más SA a secas, llámame SA, y cuando lo escribas, pon la «a» con mayúscula para que no se confunda con el pronombre «se», tan frecuente en el español; ese «se» que, por otro lado, vuelve locos a los gramáticos porque tiene usos variopintos y oscuros; me cae bien ese «se», tan español, y en el fondo tan brutalmente latino; es increíble la cantidad de funciones gramaticales que tiene encomendadas ese pronombre «se»; yo diría que es la palabra más enigmática del español; me gusta cuando aparece con valor reflexivo, pero también en las llamadas pasivas con «se», donde ya no hace de pronombre, y también en las impersonales del tipo «En España se bebe mucho», donde tampoco es pronombre. Nadie sabe muy bien qué es o en qué se convierte cuando no hace de pronombre, una especie de criatura gramatical enigmática y maligna. Es fascinante. El «se» es una criatura mutante. Por eso, llámame SA, y la «a» con mayúscula, una buena A, grande y firme, para que no haya colisión con esa superpalabra. El español es una lengua inventada por el Diablo. Todos somos seres inventados por el Diablo, o por Dios, y su mismísimo hijo Jesucristo, da lo mismo.................................................
MV, Los Inmortales, Alfaguara, págs. 16-17.
MV, Los Inmortales, Alfaguara, págs. 16-17.
domingo, 8 de enero de 2012
UN POEMA DE RAYMOND CARVER TRADUCIDO POR ROGER WOLFE
MIEDO
Miedo de ver un coche de la policía pararse delante de casa.
Miedo de dormirme por la noche.
Miedo de no dormirme.
Miedo de que resurja el pasado.
Miedo de que el presente emprenda el vuelo.
Miedo al teléfono que suena en medio de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo a la mujer de la limpieza que tiene un grano en la mejilla.
Miedo a perros de los que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo de tener que identificar el cadáver de un amigo.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener demasiado, aunque la gente no se lo crea.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo de llegar tarde y miedo de llegar el primero.
Miedo a la letra de mis hijos en un sobre.
Miedo de que mueran antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo de tener que vivir con mi madre en su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo de que este día acabe con una nota triste.
Miedo de despertarme y ver que te has ido.
Miedo de no amar y miedo de no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que amo tenga consecuencias fatales para aquellos a
los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo de vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Eso ya lo he dicho.
Miedo de ver un coche de la policía pararse delante de casa.
Miedo de dormirme por la noche.
Miedo de no dormirme.
Miedo de que resurja el pasado.
Miedo de que el presente emprenda el vuelo.
Miedo al teléfono que suena en medio de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo a la mujer de la limpieza que tiene un grano en la mejilla.
Miedo a perros de los que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo de tener que identificar el cadáver de un amigo.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener demasiado, aunque la gente no se lo crea.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo de llegar tarde y miedo de llegar el primero.
Miedo a la letra de mis hijos en un sobre.
Miedo de que mueran antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo de tener que vivir con mi madre en su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo de que este día acabe con una nota triste.
Miedo de despertarme y ver que te has ido.
Miedo de no amar y miedo de no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que amo tenga consecuencias fatales para aquellos a
los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo de vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Eso ya lo he dicho.
martes, 3 de enero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
BARBASTRO
Foto de Barbastro, tomada a las 11.30 de la mañana del 25 de diciembre de 2o11. Ese canal de luz de la foto hablaba, me dijo "eh, Vilas, soy yo, tu pueblo, jefe, acuérdate".VILAS: O sea, que yo también tengo pueblo, etc.
BARBASTRO: Claro, tío, pero como el que más, eh, jefe.
VILAS: Qué bien. Qué alegría. Cuánto amor.
BARBASTRO: Sí, bien, muy bien. Mucho amor, sí.
VILAS: Estoy emocionado. Qué bien.
BARBASTRO: Claro que sí, jefe. A ver si vienes más a menudo. Total, para lo que hay por ahí.
VILAS: Tienes razón, vendré más.
BARBASTRO: Así me gusta, mi niño. Ay, mi niño.
viernes, 23 de diciembre de 2011
UN GOBIERNO DE TECNÓCRATAS PARA SALIR DE LA CRISIS
Presidente del Gobierno: Franz Kafka.
Vicepresidente: James Joyce.
Ministro de Asuntos Exteriores: San Juan de la Cruz.
Ministro de Sanidad: Walt Whitman.
Ministro de Economía: Miguel de Cervantes.
Ministro de Turismo: Charles Baudelaire.
Ministro de Trabajo: Benito Pérez Galdós.
Ministro de Cultura: Charles Bukowski.
Ministro de Agricultura: Publio Virgilio.
Ministro de Defensa: Ernest Hemingway.
Ministro de Educación: Bob Dylan.
Ministro de Justicia: Fiodor Dostoievski.
Ministro de Igualdad: Silvia Plath.
Ministro de Obras Públicas: Juan Benet.
Ministro de Interior: William Blake.
Ministro de Ciencia, Tecnología y Universidad: Roberto Bolaño.
Ministro de Hacienda: Madame Bovary.
Vicepresidente: James Joyce.
Ministro de Asuntos Exteriores: San Juan de la Cruz.
Ministro de Sanidad: Walt Whitman.
Ministro de Economía: Miguel de Cervantes.
Ministro de Turismo: Charles Baudelaire.
Ministro de Trabajo: Benito Pérez Galdós.
Ministro de Cultura: Charles Bukowski.
Ministro de Agricultura: Publio Virgilio.
Ministro de Defensa: Ernest Hemingway.
Ministro de Educación: Bob Dylan.
Ministro de Justicia: Fiodor Dostoievski.
Ministro de Igualdad: Silvia Plath.
Ministro de Obras Públicas: Juan Benet.
Ministro de Interior: William Blake.
Ministro de Ciencia, Tecnología y Universidad: Roberto Bolaño.
Ministro de Hacienda: Madame Bovary.
jueves, 22 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
FOTOS INÉDITAS DE LOU REED EN 1994

Mi amiga, la escritora Macky Chuca (acaba de publicar el libro de relatos La reina del burdel, en la editorial Sloper), me manda estas fotos. Son de mayo de 1994. Aquí Lou Reed tiene 52 años. Lleva los rizos de aquella época, algún peluquero hortera se los recomendaría, aunque tampoco le sientan tan mal. Macky estaba en Nueva York y se encontró a Lou Reed por la calle y le saludó y hablaron, etc. Lou muy afable, para que luego insistan en esa fama de ogro que tiene, le firmó un autógrafo y se dejó hacer fotos. La cazadora que lleva Lou saca una pinta acojonante. Le calculo tres mil dolares del 94. Me ha encantado esa cazadora.
También me he enamorado de la amiga de Macky Chuca, porque parece la inocencia personificada. Tan dulce y tan maravillosa y tan adolescente, tan Alicia en el País de las Maravillas. La amiga de Macky se llama María José y parece la hija de John Cale y de Nico.
Parecen padre e hija. No sé. Parecen algo importante los dos allí juntos. Parecen el AMOR.
Lou Reed es un genio y la cazadora que lleva es la HOSTIA DE BONITA. No es de Zara esa cazadora, tío. No.
sábado, 10 de diciembre de 2011
SIRIA
En Siria estoy pensando, en las miles de personas que están siendo asesinadas, torturadas, violadas, y masacradas en Siria. En el tirano Bashar al-Assad, impune, aniquilando a su pueblo por mantenerse él en no sé dónde, porque su trono ya no existe aunque él crea que sí. ¿Dónde está Occidente, y la OTAN?
miércoles, 7 de diciembre de 2011
CRÍTICA EMOCIONAL DE "EL MAPA Y EL TERRITORIO" DE MICHEL HOUELLEBECQ
Me ha gustado mucho, mucho "El mapa y el territorio" de M. Houellebecq. Sobre todo, el asunto del asesinato del propio Houellebecq. Pero ese tío, el Jed Martin, el protagonista de la novela, tenía que haber hablado conmigo antes de que se lo tragase el pesimismo ese tan ilustre como banal; yo le hubiera orientado la vida.
Jed Martin hubiera sido más feliz de haber hablado conmigo un rato. Hubiéramos visto juntos en una buena tele de plasma dos series televisivas fundamentales: "La casa de la pradera" y "Verano azul". Esto hubiera bastado.
Yo creo que si Hemingway lee la novela de Houellebecq le da 2 santisímas y sonorísimas hostias al pobre Jed Martin. Es broma, broma, broma, siiiiiiiiiiiiii.
Me ha dado pena Jed Martin. Tan rico, con sus millones de euros encima, y tan tontainas, tan desgraciado, tan enfermizo; no sé, mejor decirlo claramente: tan imbécil. Como yo casi, pero no.
Es que en la vida se puede ser de todo menos desgraciado.
Vilas ya no contempla la admiración intelectual. Ya otra cosa es lo que contempla. Ah, amigos míos, sí, otra cosa.
La novela, por supuesto, es excelente. Y lo que pasa, muy probablemente, es que me ha gustado demasiado, me ha herido el corazón. El final es hermosísimo.
lunes, 5 de diciembre de 2011
"STREET HASSLE" BY LOU REED
Me acuerdo de cuando compré "Street Hassle" en vinilo, sería en 1978 o en el 79, pero seguro que no en el 80. Había un 7 todavía. Me deslumbró el disco. Yo tendría 15 años o así. El tema principal del disco es soberbio. Luego LR ha ido versioneando ese tema hasta un grado de perfección extrema, como aparece en "Animal Serenade".
http://www.youtube.com/watch?v=reXUNW3IoUQ
http://www.youtube.com/watch?v=reXUNW3IoUQ
domingo, 4 de diciembre de 2011
RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A OTROS
El 30 de diciembre de 2006 dos ciudadanos ecuatorianos, CARLOS ALONSO PALATE y DIEGO ARMANDO ESTACIO, fueron quemados vivos en la Terminal T-4 de Barajas. Quemados vivos. A fuego lento.
RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A OTROS.
No sabes qué es eso: coge un mechero Bic, enciéndelo, acércalo a tu dedo índice, a ver qué tal.
RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A OTROS.
No sabes qué es eso: coge un mechero Bic, enciéndelo, acércalo a tu dedo índice, a ver qué tal.
YO PIENSO ACORDARME DE ELLOS TODA LA VIDA. PIENSO LLEVARLOS SIEMPRE EN MI CORAZÓN.
NO LOS OLVIDARÉ JAMÁS.
DIRÉ SUS NOMBRES SIEMPRE.
MORIRÉ CON SUS NOMBRES EN LA BOCA.
CUANDO SEA INMENSAMENTE FELIZ DIRÉ SUS NOMBRES EN VOZ ALTA.
CUANDO LA VIDA ME AME MUCHO, DIRÉ SUS NOMBRES CHILLANDO.
SI ME OLVIDO DE ELLOS, MI VIDA ES NADA.
SI LOS VI MORIR, Y NO DIGO QUE LOS VI MORIR SOY IDÉNTICO A QUIEN LOS ASESINÓ.
PORQUE AMO INMENSAMENTE MI VIDA, LOS AMO A ELLOS.
SUS NOMBRES GRANDES:
CARLOS ALONSO PALATE
DIEGO ARMANDO ESTACIO
RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A OTROS
martes, 22 de noviembre de 2011
CONSEJOS A MARIANO RAJOY MADE IN VILAS
Mariano, congélame, tío. Estoy listo para el sacrificio final. Vengo de la pobreza histórica, me separan dos generaciones del hambre. Puedo volver a ella, me importa un jodido pimiento. No condenaré la vida por eso. Mariano, y todos los demás, ¿me estáis diciendo que si regreso a la miseria habrá un día en que otros hijos de España volverán a tener lo que yo tuve hasta ayer? Es decir, un coche y un piso. Tío, esto se va a la mierda. Viva la vida. Paso de tu Merkel. Paso de esta mierda. No sabes la que se te viene encima. Más te valdría hacerte popcomunista como yo.
lunes, 21 de noviembre de 2011
COMENTARIO POSTELECTORAL
Me conmueve la desesperación del pueblo español. Me asquea que 300.000 votos en una comunidad valgan más que en otra: No es democracia eso, eso es mierda.
viernes, 18 de noviembre de 2011
LENIN CENSURA EL CANON POÉTICO DE VILAS BLOOM
LENIN: ¿Qué hace Whitman allí, en el canon, Vilas, estás loco o qué? Muy bien elegido Neruda, pero el yanqui ese..., en fin, que solo te faltaba incluir a Frank Sinatra. Si estuviera vivo te mandaba fusilar.
VILAS: No sé, me parecía que pegaba, que quedaba chulo y eso.
VILAS: No sé, me parecía que pegaba, que quedaba chulo y eso.
LENIN: ¿Y César Vallejo? No has puesto a Vallejo. Y te has dejado a Maiakovski. Eres un reaccionario, un burgués. Menos mal que has quitado a Baudelaire y al católico de Eliot y al mariconchelo de Rilke, eso es un atenuante. Y de Rafael Alberti no dices nada, pobre Rafael. Y Lorca, qué, Lorca es epíco, capullo.
VILAS: Y no he dicho nada de Gil de Biedma, de quien soy fan. Es el poeta de mi vida.
LENIN: Bueno, ese intentó ser comunista, o sea que tranquilo. Lo intentó, y eso cuenta. Ah, por cierto, qué es esa cursilada de "el poeta de mi vida". Tú eres un maricón, un cursi, un español, Vilas.
VILAS: Ya.
LENIN: Y te has dejado a los Sex Pistols, esos son los mejores. Le dan mil vueltas a Neruda, incluso son mejores que Maiakovsvi. Lo Sex Pistols, esos son los poetas que yo adoro. Te tendría que mandar fusilar. No has dado ni una. Eres tonto. Pero en fin, parece ser que eres el único capullo dispuesto a hablar conmigo. Y la verdad es que estoy jodidamente solo.
VILAS: Ya.
jueves, 17 de noviembre de 2011
VILAS BLOOM Y SU CANON ABSURDO
Hay dos poetas que me interesan muchísimo. Eh, sí, muchísimo. Son mi ideal. Uno es Pablo Neruda y el otro es Walt Whitman. Los dos tienen versos malísimos. Pero son los únicos poetas que sobrevivirán. De lo demás, nada. Ni el nombre. Nada de Eliot, nada de Juan Ramón, nada de Lorca, nada de Baudelaire, nada de Cernuda, nada de Cluadio Rodríguez, nada de Paul Valery, nada de Rilke, etc, etc. Solo Neruda y Whitman. Son épicos. La poesía o es épica o es un arte pequeñoburgués insignificante.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
LENIN RETURNS. OH, CAPITÁN, MI CAPITÁN. HACIA EL POP-COMMUNISM.
Tengo la sospecha de que dentro de unos años volverá una izquierda neomarxista y democrática a Europa. Una reordenación de la riqueza de carácter neomarxista avanzado, con métodos tecnológicos basados en la física cuántica y en el amor a la democracia de la poesía de Walt Whitman. Una fusión de marxismo y democracia inesperada, inexplicable aún. El modelo capitalista se ha acabado. No hay más. La voracidad de los mercados significa esto: no vamos a dejarte vivir bien, queremos que madrugues más, madrugas poco hijodeputa, queremos que curres 12 horas diarias, que ganes 700 euros y que tus hijos sean tontos y tú te mueras pronto. O eso o la nada. Es decir, ni un euro y mucho menos los 400 del paro. Y, por supuesto, el regreso a la mendicidad, tan española ella.De modo que comienza la conjura. Los nuevos comunistas están naciendo hoy. Los veo, dentro de veinte años, entrando en Wall Street con banderas rojas, ah, qué bien. Qué peli, tío. Gritando "Oh, capitán, mi capitán". El susto que se van a llevar los mercados cuando vengan los grandes comunistas del futuro.
Ya están aquí. Lenin returns. Yo lo veré. Espero estar allí. Hecho un Robespierre yo. Un Vilaspierre, sí. Guau. Qué ganas tengo. No hay nada que asuste más a la gente que un comunista. El comunismo es OK. Pero hay que refurmularlo. Lenin, asístenos.
Todo tiene que cambiar.
Hay que cambiar la Historia.
Para eso venimos a este mundo, para cambiarlo todo. Con respeto, eso sí. Jaja, mucho respeto.
Lenin, I Love You.
OH CAPITÁN, MI CAPITÁN.
Lenin & Whitman: Parece el nombre de una agencia de calificación.
UN COMUNISMO POP: POP-COMMUNISM.
lunes, 14 de noviembre de 2011
"LA MULTITUD QUE CAMINA" (ARTÍCULO EN "ABC CULTURAL")
Los seres humanos somos capaces de pensarnos muertos de mil maneras distintas y ninguna de ellas es verdad. Los zombis nunca me dieron absolutamente nada de miedo. Tampoco asco. Son una creación cultural tan pop como las patillas de Elvis Presley. Cuando los veo en la tele o en el cine, me dan ganas de darles un beso en su boca nauseabunda y retorcida. Van todos tan juntitos siempre, en manada, se supone que vienen de entre los muertos. Pero son tan cutres los zombis, degradan tanto la muerte, que acaban convirtiendo al resucitado en un mendigo. Parece una lección última del capitalismo moral: si resucitas, aun es peor. Descansa en paz, no vuelvas, ni se te ocurra volver; desde la muerte se regresa solo para dar más pena aún que la pena que diste mientras estabas vivo. ¿Por qué las uñas de un zombi, tal como se vieron en el primer capítulo de la primera temporada de la famosa serie televisiva americana The Walking Dead, tienen que ser tan rematadamente asquerosas? ¿Por qué la muerte debe ser tan irrespetuosa con la manicura clásica? Es una cuestión de trasfondo social. Los zombis son el proletariado del Más Allá, son la masa barata, el contrapunto de los altos espíritus de los ángeles, de las criaturas resplandecientes y de los vampiros pijos de Crepúsculo.
Para que quede claro que los zombis son escoria política, el primer capítulo de The Walking Dead se abre con el fusilamiento cerebral de una niña zombi, que arrastra un osito de peluche. Nos gusta que maten a un niña zombi, no vemos niñez ni inocencia en ella, solo vemos miseria y excremento. Miseria y alienación son dos conceptos políticos. Por cierto, hay un personaje en The Walking Dead que es clavadito al cantante español Peret. Me refiero a Dale (interpretado por Jeffrey DeMunn). Dale y Peret tienen el mismo toque visual de barba blanca, el mismo mentón, la misma cabeza. Cada vez que veo a Dale en la pantalla de la tele, pienso que en cualquier momento va a romper a cantarles a los zombis “una lágrima cayó en la arena, en la arena cayó tu lágrima”. Zombis y rumba catalana.
Desde que los inventó el director de cine George A. Romero en la legendaria película La noche de los muertos vivientes (1968) hasta la serie de televisión The Walking Dead (2010) los zombis han campado a sus anchas por el mundo de los vivos. Romero les atribuyó una cualidad fundamental: que van a dos por hora. No corren. Eso pensaba Romero: que la muerte era lenta, que la muerte te convertía en el cochambroso caracol más lento del universo. Romero se inventó un bicho humano al que poder pegar tiros en la cabeza sin remordimiento alguno. Romero se inventó la democratización de Drácula. Se inventó un submundo muy mexicano. La estética zombi se basa en los grotescos esqueletos mexicanos, en la Santa Muerte. El no-muerto perdía su aura romántica, le era retirado su encopetamiento aristocrático. El no-muerto se convertía en masa. Porque la característica del zombi es ser masa, y ser nadie. El zombi nunca estuvo vivo. Lo que arroja un saldo metafísico: la vida no existe.
El principal horror del zombi es que va en manifestación, es decir, es un colectivo, por tanto, el zombi tiene argumento político. Entre los zombis no hay distinción social. El zombi es pobre. No hay líderes entre los zombis. Parecen comunistas mudos. Sí, son comunistas. O mucho peor: anarquistas. Además, han perdido la subjetividad del mundo burgués. Exactamente, son “anarcomoribundos”. Me hace gracia pensar en la posibilidad de que Lenin fuese el primer zombi de la Historia. Yo creo que los zombis incluso pudieran simbolizar la demonización naïf que la cultura popular americana hizo del bolchevismo.
No tienen ocio los zombis. ¿Qué hacen mientras no persiguen vivos? Se quedan por ahí tirados, en las calles. Son vagos, perezosos e inútiles. Se sientan en una butaca de autobús derruido y allí se quedan, a la espera de oler a carne humana o a la espera de oír algún ruido. No son capaces ni de ponerse la camisa por dentro del pantalón. Sus harapos representan el terror que nos inspira el Tercer Mundo. Porque el Tercer Mundo es un mundo de zombis. Estoy esperando una película de zombis musulmanes. Cualquiera se atreve con eso. Imposible. Hay zombis negros, chicanos, chinos, indios, pero no hay zombis musulmanes. ¿Zombis etarras? No sé. El cientificismo con que a veces se decoran estas películas es chiripitifláutico: que si es un virus que bloquea el cerebro, que si un mordisco te contagia, que si no haces ruido no se enteran de nada, y que por eso es mejor rematarlos con silenciosas flechas de ballesta.
A mí me gusta cómo el protagonista de The Walking Dead, el sheriff Rick Grimes dispara con su revólver. Me gusta cómo suda matando zombis. La esposa de Rick tiene un rollo con Shane Walsh, el amigo íntimo de su esposo. El lado de los vivos es bastante sórdido. Esto se lo inventó Romero, el hecho comprometido de que los vivos que luchan contra los zombis sean desleales y perversos. Igual quería Romero que dudásemos si estar con los zombis o con los supervivientes, o lo que es peor: que no advirtiéramos ninguna diferencia entre vivos y muertos. Esa es la parte que menos me gusta del reino de los zombis: su relativismo, su profunda desesperación, su apocalíptica mirada.
He vuelto a ver algunas viejas películas de George A. Romero. Son tan aburridas que casi me resultan conmovedoras, pero claro, no me dan nada de miedo. Ya nada me da miedo, será que me he hecho viejo. Vi una de 1985, titulada El día de los muertos. En ella, un científico loco consigue amaestrar un zombi. El zombi amaestrado parecía un mono que sabía coger un teléfono, empuñar una pistola y abrir las páginas de un libro. La cultura de la supervivencia extrema es patrimonio del cine estadounidense. The Walking Dead actualiza esa cultura, es una cultura de la tristeza, del pesimismo y del aniquilamiento. El zombi es una metáfora del miedo a todo, del miedo a la vida y a la muerte, de ese pánico generalizado, tras el 11-S. El zombi no existe. La muerte sí. Y la muerte es humana y racional. La muerte de los seres humanos no es ridícula, el zombi sí lo es. ¿Qué hacer con un zombi? Lo que siempre se ha hecho: darle una limosna, un euro para que se compre una Coca-Cola.
Para que quede claro que los zombis son escoria política, el primer capítulo de The Walking Dead se abre con el fusilamiento cerebral de una niña zombi, que arrastra un osito de peluche. Nos gusta que maten a un niña zombi, no vemos niñez ni inocencia en ella, solo vemos miseria y excremento. Miseria y alienación son dos conceptos políticos. Por cierto, hay un personaje en The Walking Dead que es clavadito al cantante español Peret. Me refiero a Dale (interpretado por Jeffrey DeMunn). Dale y Peret tienen el mismo toque visual de barba blanca, el mismo mentón, la misma cabeza. Cada vez que veo a Dale en la pantalla de la tele, pienso que en cualquier momento va a romper a cantarles a los zombis “una lágrima cayó en la arena, en la arena cayó tu lágrima”. Zombis y rumba catalana.
Desde que los inventó el director de cine George A. Romero en la legendaria película La noche de los muertos vivientes (1968) hasta la serie de televisión The Walking Dead (2010) los zombis han campado a sus anchas por el mundo de los vivos. Romero les atribuyó una cualidad fundamental: que van a dos por hora. No corren. Eso pensaba Romero: que la muerte era lenta, que la muerte te convertía en el cochambroso caracol más lento del universo. Romero se inventó un bicho humano al que poder pegar tiros en la cabeza sin remordimiento alguno. Romero se inventó la democratización de Drácula. Se inventó un submundo muy mexicano. La estética zombi se basa en los grotescos esqueletos mexicanos, en la Santa Muerte. El no-muerto perdía su aura romántica, le era retirado su encopetamiento aristocrático. El no-muerto se convertía en masa. Porque la característica del zombi es ser masa, y ser nadie. El zombi nunca estuvo vivo. Lo que arroja un saldo metafísico: la vida no existe.
El principal horror del zombi es que va en manifestación, es decir, es un colectivo, por tanto, el zombi tiene argumento político. Entre los zombis no hay distinción social. El zombi es pobre. No hay líderes entre los zombis. Parecen comunistas mudos. Sí, son comunistas. O mucho peor: anarquistas. Además, han perdido la subjetividad del mundo burgués. Exactamente, son “anarcomoribundos”. Me hace gracia pensar en la posibilidad de que Lenin fuese el primer zombi de la Historia. Yo creo que los zombis incluso pudieran simbolizar la demonización naïf que la cultura popular americana hizo del bolchevismo.
No tienen ocio los zombis. ¿Qué hacen mientras no persiguen vivos? Se quedan por ahí tirados, en las calles. Son vagos, perezosos e inútiles. Se sientan en una butaca de autobús derruido y allí se quedan, a la espera de oler a carne humana o a la espera de oír algún ruido. No son capaces ni de ponerse la camisa por dentro del pantalón. Sus harapos representan el terror que nos inspira el Tercer Mundo. Porque el Tercer Mundo es un mundo de zombis. Estoy esperando una película de zombis musulmanes. Cualquiera se atreve con eso. Imposible. Hay zombis negros, chicanos, chinos, indios, pero no hay zombis musulmanes. ¿Zombis etarras? No sé. El cientificismo con que a veces se decoran estas películas es chiripitifláutico: que si es un virus que bloquea el cerebro, que si un mordisco te contagia, que si no haces ruido no se enteran de nada, y que por eso es mejor rematarlos con silenciosas flechas de ballesta.
A mí me gusta cómo el protagonista de The Walking Dead, el sheriff Rick Grimes dispara con su revólver. Me gusta cómo suda matando zombis. La esposa de Rick tiene un rollo con Shane Walsh, el amigo íntimo de su esposo. El lado de los vivos es bastante sórdido. Esto se lo inventó Romero, el hecho comprometido de que los vivos que luchan contra los zombis sean desleales y perversos. Igual quería Romero que dudásemos si estar con los zombis o con los supervivientes, o lo que es peor: que no advirtiéramos ninguna diferencia entre vivos y muertos. Esa es la parte que menos me gusta del reino de los zombis: su relativismo, su profunda desesperación, su apocalíptica mirada.
He vuelto a ver algunas viejas películas de George A. Romero. Son tan aburridas que casi me resultan conmovedoras, pero claro, no me dan nada de miedo. Ya nada me da miedo, será que me he hecho viejo. Vi una de 1985, titulada El día de los muertos. En ella, un científico loco consigue amaestrar un zombi. El zombi amaestrado parecía un mono que sabía coger un teléfono, empuñar una pistola y abrir las páginas de un libro. La cultura de la supervivencia extrema es patrimonio del cine estadounidense. The Walking Dead actualiza esa cultura, es una cultura de la tristeza, del pesimismo y del aniquilamiento. El zombi es una metáfora del miedo a todo, del miedo a la vida y a la muerte, de ese pánico generalizado, tras el 11-S. El zombi no existe. La muerte sí. Y la muerte es humana y racional. La muerte de los seres humanos no es ridícula, el zombi sí lo es. ¿Qué hacer con un zombi? Lo que siempre se ha hecho: darle una limosna, un euro para que se compre una Coca-Cola.
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MV, "Abc Cultural", 12-Noviembre-2011.
viernes, 11 de noviembre de 2011
ARTÍCULO DE LA REVISTA "QUIMERA", EN MI SECCIÓN "GRAN TURISMO", Número de Noviembre.
DURO, SÓRDIDO Y BARATO
Cuando Joy Division en la voz de Ian Curtis decide versionear “Sister Ray” de The Velvet Underground, allí, en ese momento, se produce un acto de energía artística trascendental. Para mí tan alto, históricamente tan duro, como cuando Lenin lee por vez primera a Carlos Marx. De hecho, ya no concibo a Lenin leyendo a Marx si no es desde un cuadro de Andy Warhol. La cultura Pop es la única cultura posible, esa es la cuestión. Esa cultura está en la música, está en el cine, está en la pintura, y sobre todo, está en la vida de la gente. Está muy metida en la vida de la gente. La gente es Pop, o afterpop, por decirlo a la manera de Eloy Fernández Porta.
Pero qué pasa con la literatura. Ay, amigos, esa es la última de la clase. La más tonta. La literatura se resiste. Lleva resistiéndose unos cincuenta años. Es muy aristocrática ella. Y en España esa resistencia es casi marca de la casa, una nueva reserva espiritual de occidente. Se nos dijo, de pequeñitos, que sí, que vale, que estaba bien que te gustase Bob Dylan, o incluso (y ya es incluso) la Velvet Underground, pero que te olvidases de eso a la hora de escribir. A la hora de escribir Dylan y la Velvet se tenían que quedar fuera. Que si querías algo así, en plan poesía, pero de verdad, pues Petrarca y la tradición clásica. Bien, pues eso es mentira. Una fea mentira. Una asquerosa mentira. ¿Qué diablos puede hacer un hombre como yo con Petrarca? Me da miedo y no entiendo nada. Y Ariosto, pánico me da. Y Horacio, yo no sé qué me da Horacio. Me parece un buen nombre para un bar de copas: vamos al Horacio, amor mío. Haremos el amor esta noche en los célebres lavabos del Horacio.
Un día el poeta y director de DVD Ediciones Sergio Gaspar, hombre bien ajeno al Pop, me dijo, sin embargo, lo siguiente: “la cultura Pop es la única cultura viva en Occidente hoy”. Se podría incluso decir, añado yo ahora, que la literatura que procede del Pop es la única literatura históricamente responsable. Si es que la responsabilidad histórica es un bien estético que interesa a la literatura. La cultura Pop está en el mundo o es el mundo, y en la literatura que procede de esa cultura hay lo que los antiguos llamaban “realismo histórico”. El cine de Luis Buñuel fue un cine Pop antes del Pop. Richard Wagner fue precursor del caos del Punk. Desde el Punk, desde los Sex Pistols, no ha pasado nada en el mundo. Terrible. Digo que pase algo de verdad, no sutilezas. Algo duro, sórdido y barato.
Porque si te gusta lo duro, lo sórdido y lo barato, ¿a quién demonios lees? En España, di, ¿a quién lees? Por eso yo me iba de la literatura, me iba ya. Dije “bah, tío, me duermo, que es que me duermo de verdad”. Entonces, me llamó Sergio Gaspar y me dijo “eh, Vilas, este es el momento, ya estamos maduros para el caos”. Esto fue en el verano del 2008. Estaba yo en una jodida piscina municipal de Zaragoza oyendo “Sister Ray” en el MP3. Era agosto. Una piscina municipal del extrarradio de Zaragoza es la única poética literaria que puede albergar en su dulce corazón un tipo como yo, claro. Mi literatura no se gestó en un castillo. Se gestó en una piscina municipal. Allí, y muy bien, eh.
Gaspar me dijo “Vilas, este es el momento, escribe, tío; a esa mierda que escribes le ha llegado su momento”. Ah, qué bien, parecíamos dos conjurados. Un mes después le di mi novela España y él la publicó enseguida, algo sorprendente. “Hay que darse prisa, igual el caos solo está maduro media hora o una hora a lo sumo, siendo optimista, una hora y cuarto”, explicó Gaspar, enemigo de las prisas. La única aspiración legítima de la literatura es el caos histórico, es el agrio consentimiento a la muerte y a la política, y es el amor puro. Pues sí, vamos a dejar un bonito suvenir de nuestro paso por la historia de la literatura española. Siempre hablando de cosas que no nos dan de comer. Maduros para el caos, sí.
Cuando Joy Division en la voz de Ian Curtis decide versionear “Sister Ray” de The Velvet Underground, allí, en ese momento, se produce un acto de energía artística trascendental. Para mí tan alto, históricamente tan duro, como cuando Lenin lee por vez primera a Carlos Marx. De hecho, ya no concibo a Lenin leyendo a Marx si no es desde un cuadro de Andy Warhol. La cultura Pop es la única cultura posible, esa es la cuestión. Esa cultura está en la música, está en el cine, está en la pintura, y sobre todo, está en la vida de la gente. Está muy metida en la vida de la gente. La gente es Pop, o afterpop, por decirlo a la manera de Eloy Fernández Porta.
Pero qué pasa con la literatura. Ay, amigos, esa es la última de la clase. La más tonta. La literatura se resiste. Lleva resistiéndose unos cincuenta años. Es muy aristocrática ella. Y en España esa resistencia es casi marca de la casa, una nueva reserva espiritual de occidente. Se nos dijo, de pequeñitos, que sí, que vale, que estaba bien que te gustase Bob Dylan, o incluso (y ya es incluso) la Velvet Underground, pero que te olvidases de eso a la hora de escribir. A la hora de escribir Dylan y la Velvet se tenían que quedar fuera. Que si querías algo así, en plan poesía, pero de verdad, pues Petrarca y la tradición clásica. Bien, pues eso es mentira. Una fea mentira. Una asquerosa mentira. ¿Qué diablos puede hacer un hombre como yo con Petrarca? Me da miedo y no entiendo nada. Y Ariosto, pánico me da. Y Horacio, yo no sé qué me da Horacio. Me parece un buen nombre para un bar de copas: vamos al Horacio, amor mío. Haremos el amor esta noche en los célebres lavabos del Horacio.
Un día el poeta y director de DVD Ediciones Sergio Gaspar, hombre bien ajeno al Pop, me dijo, sin embargo, lo siguiente: “la cultura Pop es la única cultura viva en Occidente hoy”. Se podría incluso decir, añado yo ahora, que la literatura que procede del Pop es la única literatura históricamente responsable. Si es que la responsabilidad histórica es un bien estético que interesa a la literatura. La cultura Pop está en el mundo o es el mundo, y en la literatura que procede de esa cultura hay lo que los antiguos llamaban “realismo histórico”. El cine de Luis Buñuel fue un cine Pop antes del Pop. Richard Wagner fue precursor del caos del Punk. Desde el Punk, desde los Sex Pistols, no ha pasado nada en el mundo. Terrible. Digo que pase algo de verdad, no sutilezas. Algo duro, sórdido y barato.
Porque si te gusta lo duro, lo sórdido y lo barato, ¿a quién demonios lees? En España, di, ¿a quién lees? Por eso yo me iba de la literatura, me iba ya. Dije “bah, tío, me duermo, que es que me duermo de verdad”. Entonces, me llamó Sergio Gaspar y me dijo “eh, Vilas, este es el momento, ya estamos maduros para el caos”. Esto fue en el verano del 2008. Estaba yo en una jodida piscina municipal de Zaragoza oyendo “Sister Ray” en el MP3. Era agosto. Una piscina municipal del extrarradio de Zaragoza es la única poética literaria que puede albergar en su dulce corazón un tipo como yo, claro. Mi literatura no se gestó en un castillo. Se gestó en una piscina municipal. Allí, y muy bien, eh.
Gaspar me dijo “Vilas, este es el momento, escribe, tío; a esa mierda que escribes le ha llegado su momento”. Ah, qué bien, parecíamos dos conjurados. Un mes después le di mi novela España y él la publicó enseguida, algo sorprendente. “Hay que darse prisa, igual el caos solo está maduro media hora o una hora a lo sumo, siendo optimista, una hora y cuarto”, explicó Gaspar, enemigo de las prisas. La única aspiración legítima de la literatura es el caos histórico, es el agrio consentimiento a la muerte y a la política, y es el amor puro. Pues sí, vamos a dejar un bonito suvenir de nuestro paso por la historia de la literatura española. Siempre hablando de cosas que no nos dan de comer. Maduros para el caos, sí.
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MV, Quimera, Noviembre de 2011.
jueves, 10 de noviembre de 2011
INGRAVIDEZ
Hay gente que es de derechas y ni lo sabe. Se creen que son demócratas, paladines de la libertad, etc. Ya es bien jodido ser de derechas y no saberlo. Claro que si no lo sabes, pues mira qué inconsciencia más poética y más chula, ¿no? Ser de derechas y no saberlo es lo último en tecnología ideológica de última generación.
PROGRAMA DE REFORMAS METAFISCALES
Para entender a Alemania y Francia, hay que ponerse en la piel de Alemania y Francia. Imagínate que a tu urbanización ha venido a vivir gente muy guay, pero que están todo el día pidiendo. Piden todo el rato y están todo el día vagueando, esperando que tú les arregles la vida. Un poco de orgullo, tío. Un poco de dignidad. Que no te lo imaginas, yo tampoco. Lo que hay que hacer es saquear Francia y Alemania. Ya dirigiremos nosotros la Peugeot y la Mercedes. Luego saquearemos USA. Y China ni la saquearemos, es muy fea.
martes, 8 de noviembre de 2011
EL DEBATE
RESUMEN DEL DEBATE DE AYER
CAMPO VIDAL: Hablemos de los pobres.
RAJOY: Voy a poner a trabajar a todos los pobres, sin distinción de raza o sexo, a trabajar mucho pero a cobrar poco, tal vez muy poco; pero trabajar, trabajarán.
RUBALCABA: Amo a los pobres. Yo soy pobre. Venid conmigo, hermanitos.
domingo, 6 de noviembre de 2011
MÁS SOBRE "MELANCHOLIA"
1.-Hay un momento espléndido en "Melancholia", cuando Justine le dice a su hermana Claire que "no hay vida más que en la tierra, lo sé", descartando así de una forma tan hermosa y tan precisa la vida extraterrestre que de repente el espectador comprende que la vida fuera de la tierra es solo un cuento para niños tan asustados como tontos.
2.- En realidad, "Melancholia" es el triunfo de la cultura europea frente a la cultura de los Estados Unidos. Es un renacimento de Europa muy poderoso. Pero será un hecho aislado, imagino. No tendrá continuidad en otras obras demoledoras e importantes, qué pena. Todo lo mejor de la cultura norteamericana sale tocado de puerilidad, de imprecisión, de vaguedad y de vulgaridad después de ver "Melancholia".
3.- "Melancholia" es lo que el euro necesita. Solo la cultura puede salvar la moneda única. Los políticos no saben.
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