domingo, 2 de agosto de 2009

LANZAROTE, II


Hoy he nadado en las Playas de Papagayo. La ola de calor cesó. En consecuencia, el calor ya no me habla. Se está mejor, es más agradable la temepratura, pero, como digo, el calor ha enmudecido. Quienes sí me han hablado hoy han sido los peces de las Playas de Papagayo. He buceado al lado de los peces, y estos me han dicho "eh, muchacho, qué bien nadas, pareces de los nuestros". Como con el calor ayer, les he preguntado que por qué me llamaban muchacho. Y todos los peces han contestado "porque te hace feliz; incluso muy feliz". Y se han ido.
Me he alquilado un Saab descapotable. Qué bien. Parecía un Teniente Coronel. Qué luz. Cuánta gracia. Qué morenazo estoy. Cómo me brilla la piel. Qué gracia el subir y bajar de la capota; con qué perfección desciende y con qué perfección se recoge la capota del Saab.
Y el Saab descapotable es automático. Qué bonito es un coche automático.
Mi corazón también es un corazón automático.

2 comentarios:

Víctor Yanes dijo...

Vivo en Tenerife, pero he estado más de seis veces en la isla de los volcanes. La primera vez que salí de Tenerife fue en 1979 a Lanzarote con mis padres. Te recomiendo la playa de Fámara y el mirador del río en el que podrás disfrutar con la vista del islote de La Grasiosa. Dices que has hecho buceo en Papagayo; pues para un aragonés como tú dicho acontecimiento tuvo que ser "la bomba".
Disfruta de la isla que es real, muy real, el discurso de nuestro querido César Manrique sigue en pie, latente a pesar de las constructoras y ciertos políticos babosos.
Si estuviera ahí te haría una ruta turística.SALUDDDDDDD

Hipatia de Alejandría dijo...

jejejeje...
me gusta ese sarcasmo. La trampilla de la primera persona funciona.