domingo, 20 de marzo de 2011

EL POETA JOSEP M. RODRÍGUEZ RESEÑA "AMOR" EN "CUADERNOS HISPANOAMERICANOS"

«Triste Girona de mis siete años». Con este verso empieza uno de los poemas más representativos de Joan Margarit, en el que un niño, fascinado por el brillo del acero en el escaparate de una cuchillería, se compra a escondidas una navaja, en cuya fría hoja el lector irá descubriendo el reflejo de toda una vida. El texto se titula «Primer amor». Un título que en cierta medida parece avanzar el de su obra lírica hasta 1995: El primer frío. Más allá de la indudable calidad literaria del escritor de Sanaüja, si algo destacaba en El primer frío era la selección, la severísima poda que Margarit realiza de su etapa inicial. Equiparable a la de Luis Cernuda en las «Primeras poesías» de La realidad y el deseo o, si volvemos la vista al presente, a la de Manuel Vilas en Amor.

Amor recoge la trayectoria o, para ser más exactos, lo que Manuel Vilas considera su trayectoria poética desde que en 1988 publicara Osario de los tristes. Es decir, desde su segundo libro. Prescindiendo por completo de El sauce, editado seis años atrás. A la manera de Cernuda, Amor se abre con una sección titulada «Primeros poemas» donde se rescatan únicamente diecinueve textos que en su momento formaron parte de Osario de los tristes, El rumor de las llamas (1990), El mal gobierno (1993) o Las arenas de Libia (1998). Según el propio Vilas, «son poemas de aprendizaje». Y quizá tenga razón. Pero sorprende su rigor y su falta de vanidad, de endiosamiento. Frente al papel en blanco, todo poeta es ese pequeño dios al que aludía Huidobro. El problema es que a menudo esa actitud se traslada también al momento de la corrección, de dar el texto por finalizado.

Para Valéry, corregir es un trabajo espiritual, de rectificación de uno mismo. Nada peor, entonces, que la autocondescendecia. «A mí me costó mucho aprender quién quería ser literariamente» –afirma Manuel Vilas en el prólogo al libro que nos ocupa–. «Y esa primera sección de Amor quiere ser un recordatorio de aquellos lejanos años de tanteos en que casi no me reconozco. Yo creo que fui un poeta de formación lenta. Me costó mucho madurar». Y cuando algo nos cuesta realmente, aprendemos a valorarlo. De ahí que el autor de Barbastro no dude en amputar la mayoría de poemas de su etapa inicial. El corte es limpio. Porque lo que a él le interesa no es la arqueología literaria, sino la literatura.

Una literatura, eso sí, al servicio de la vida. Y no hay negociación posible. De lo contrario, el único camino que queda es el descreimiento, la renuncia: «No quiero seguir escribiendo poesía. No creo en ella. / Es una dedicación de cobardes, de legisladores menesterosos. / La poesía dejó de servir a la vida para servir a la historia / de la poesía, una vieja tentación de hombres, / un ridículo aburrimiento, un vaso vacío a medianoche. / Me paso la vida comprando navajas».

Los versos anteriores pertenecen al poema «El bosque de las hayas», incluido en El cielo (2000). Un libro tan redondo como la fecha de su publicación. En él descubrimos ya una voz personal y fácilmente reconocible. Ratificada en sus dos siguientes apuestas líricas: Resurrección (2005) y Calor (2008). Tres títulos que ahora se recogen sin modificación alguna. Acompañados además por cinco textos inéditos, escritos a lo largo de 2009 y 2010. De entre estos últimos, su autor destaca especialmente uno en las palabras preliminares. Justo el que da título al volumen: una especie de fábula descarada y cínica que fluctúa entre la conciencia social y un hedonismo de lobo feroz. «Una mañana Manuel Vilas sacó todo su dinero de los bancos (…) tenía unas ganas infinitas de pasarlo bien (…) Recorrió la ciudad de Zaragoza repartiendo dinero (…) En el barrio de Delicias, en la calle Barcelona, / dio trescientos euros a una negra africana, / y ella quería comerle el sexo al buen Vilas, / pero Vilas dijo “No, nena, hoy soy un santo, / hoy soy San Vilas, / consérvate para tu marido, él te necesita, / y yo os bendigo: anda, nena, ve en paz”».

El humor es uno de los ejes vertebradores de la escritura de Manuel Vilas. Igual en poesía que en prosa –no hay que olvidar que también es autor del volumen de relatos Zeta y de las novelas Magia, España y Aire nuestro–. Aunque se trata de un humor muy singular, que nace como reivindicación de la existencia. Porque por encima de todo estamos ante un poeta hímnico. Amarga y rabiosamente celebratorio. «La vida al fin y al cabo era eso, / la vida era un secreto, una gran alegría, la vida misma era / más de lo que pensamos es la vida, mucho más, / pero había que darse cuenta, había que saberlo muy bien». Y es ese amor a la vida el que permite ver incluso la belleza de lo aparentemente insignificante, como nadar en la presa de un río, comer en un McDonald’s o como en las manos de la cajera que nos cobra en el supermercado.

Formalmente, predomina el poema de largo aliento, métrica libre y carácter discursivo, con reminiscencias del versículo bíblico y de Walt Whitman. Si bien el árbol genealógico de Manuel Vilas es demasiado frondoso para reducirlo a unos cuantos nombres, pues va y viene de Catulo a Bukowski, pasando por el omnipresente Cernuda o por Lou Reed: «escucho a Lou Reed que canta algo parecido / a lo que yo escribo». Poesía narrativa, sí, pero capaz de esconder descargas líricas de alto voltaje. Como, por ejemplo, “todas las ciudades son una sola cuando se está solo”.

No sé por qué, pero siempre que pienso en la poesía de Manuel Vilas me viene a la memoria el metro de Tokio. En las horas de máxima afluencia, unos trabajadores con guantes blancos te empujan y aprietan amablemente contra el resto de pasajeros para que quepa el mayor número de personas en un vagón. Y lo hacen con una sonrisa. La misma que le presupongo a Manuel Vilas cuando termina un poema y se da cuenta de la enorme fracción de vida que ha sido capaz de encerrar en él. Vida en estado puro. Intensidad y ritmo.
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Josep M. Rodríguez, "Cuadernos Hispanoamericanos", núm. 728, febrero, 2011.

viernes, 18 de marzo de 2011

sábado, 12 de marzo de 2011

COMA MUCHA FRUTA

El mejor consejo literario que conozco es el que le dio Roberto Bolaño al joven Patricio Pron “cuídese, no beba alcohol y coma mucha fruta”. Venía a decirle algo así como que en este negocio de la literatura hay que hacerse de ochenta años mínimo, si uno quiere recuperar la inversión. En este negocio el dinero y la fama llegan tarde, muy tarde. Prácticamente, se lo disfrutan los hijos y las viudas. Por eso, hay que cuidarse y comer mucha fruta y hollar los ochenta años con espíritu juvenil. He visto el rostro de perplejidad que se les pone a los escritores célebres cuando se enfrentan al Gran Apagón. “Pero cómo me voy a morir ahora, no, hombre, no, no, que se muera otro, que se muera un escritor fracasado, que da igual, pero si tengo la agenda llena de bolos de a seis mil euros, si me esperan en todas partes, que se muera un escritor anónimo, de esos a quienes no les espera nadie en ningún sitio, pero yo no, no, no, que se muera otro”. Borges, Alberti, Octavio Paz, Saramago, vivieron muchos años, sabían esto, sabían que todo viene después. Muchos años quieren vivir García Márquez, Ana María Matute o Vargas Llosa. Es horrible morirse cuando el mundo literario es una fiesta en tu honor. Hay que comer fruta, mucha fruta. Y qué decir del sádico poder igualatorio de la muerte: anónimos y grises escritores octogenarios de horribles provincias españolas igualados con premios nobeles de literatura: ataúdes parecidos a la vista –aunque de distinta gama- e idéntica corrupción de la carne. Horrible, sin duda.
Los escritores comunistas, antiguamente, tenían un buen morir, por la renuncia a las vanidades del mundo y la confianza en la utopía. Lo mismo ocurría con los escritores malditos y los románticos del XIX: morían con convicción, de manera airada. Siempre fueron pobres y aún lo serían más si no se morían pronto. Los que mejor morían eran los místicos, caminando hacia el final llenos de resplandeciente alegría. El capitalismo ha convertido la muerte de los escritores en algo ordinario, vulgar y ridículo. La muerte ya no tiene prestigio espiritual.
A todo el mundo le encanta que a Roberto Bolaño le vaya tan bien, fundamentalmente porque está muerto y no puede disfrutar de nada. Se habla poco de este sadismo hispánico, que tiene algo de resentimiento ascético. Si estuviera vivo, Bolaño no sería Bolaño. De hecho, cuando estaba vivo, Roberto Bolaño no era Roberto Bolaño.
Es el capitalismo literario, que nos pudre las entrañas. ¿Cuánto costó el ataúd de José Saramago? ¿Cuánto el ataúd de Roberto Bolaño? Claro que importa el precio de los ataúdes. Yo sufrí mucho cuando se murió Octavio Paz, porque se veía a un hombre que estaba gozando de la vida plenamente. La muerte de Camilo José Cela la vi como una humillación en toda regla ¡Un hombre como él, morirse! Los escritores se mueren igual que los panaderos y los taxistas y las putas y los ministros.
Es muy difícil entender el Gran Apagón en las sociedades poscapitalistas, que acaban de eliminar la posteridad como un lugar de prestigio. Hoy ya sabemos que la posteridad es el albañal donde ni se respira ni se bebe ni se come ni se viaja ni te hacen entrevistas ni se pueden leer las reseñas elogiosas que hacen de tus libros. Vemos con alegre tristeza cómo Bolaño no se ha enterado de nada de lo que ha pasado con su obra. En el capitalismo avanzado renunciar prematuramente a los bienes materiales y simbólicos que genera tu obra no se puede ver sino como un desdichadísimo accidente laboral. Pierde el artista por no ponerse el casco, es decir, por no comer fruta.
Cuando Roberto Bolaño le dio ese consejo al joven Pron le estaba ofreciendo la mayor verdad que cabe en este negocio. La muerte del escritor en el capitalismo es indigna, no te deja acabar una página brillante, no te deja gastarte el mucho dinero que te deben. Por eso, confieso aquí, públicamente, que el escritor que se hizo centenario, Francisco Ayala, ha sido, es y será mi único maestro.


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Publicado en la revista "Quimera", marzo, 2o11, en mi sección "Gran Turismo".

martes, 22 de febrero de 2011

LA SEGUNDA EDICIÓN DE "ESPAÑA" LLEGA A LIBRERÍAS LA SEMANA QUE VIENE




"España" estaba agotada desde hacía ya un tiempo. Sale en estos días la segunda edición.

sábado, 12 de febrero de 2011

"GRAN TURISMO" EN LA REVISTA "QUIMERA"




"Gran Turismo" es el nombre de mi nueva sección fija de la revista "Quimera". Este artículo titulado "Azar y canon" es el segundo de la serie, publicado en el número de febrero de la revista. El primero salió en enero.

lunes, 17 de enero de 2011

CLIC ENCICLOPÉDICO


MV, "Abc Cultural", 15-enero-2010.

jueves, 30 de diciembre de 2010

LANGOSTINOS

Me dan pena los langostinos. Y no miento, es así. Vengo del Hipercor y hay miles de langostinos en exposición: en cajas, congelados, frescos, de todos los tamaños. Está el langostino tigre y el langostino salvaje y el langostino extra y el langostino XL. Las cigalas, las langostas, y el bogavante son la aristocracia del mar y hay muy pocos a la vista. Los mejillones y las gambas arroceras son el proletariado del mar, los exponen amontonados. Pero el langostino es la clase media. De ahí que triunfe en las pescaderías. Los españoles le hemos declarado la guerra al langostino. Y luego están los carabineros, que son langostinos armados. Imagino que hay más langostinos en los océanos que langostas y cigalas. Me parece el langostino una especie honrada, trabajadora y decente. Veo unas cigalas que valen 70 euros el kilo. En cambio, veo unos langostinos tigre por 14 euros el kilo. Los mejillones siempre están tirados de precio. Y las sardinas están tan tiradas de precio que ni las exponen. Hay una jerarquía marítima. Los percebes valen un riñón, y aquí la comparación me parece pertinente. A cada langostino que me como le asigno un nombre: Pepe, Mariano, Ramón, Jaime, Luis, Roberto, Manolo. Así me los como más tranquilo. Me chupo la cabeza de los langostinos con amor a todo lo creado, qué menos. No me gustaría ser un langostino en estas fechas. No me creo que los langostinos vengan del mar. No los veo entre las olas. Me parecen seres ficticios, creaciones biológicas de las Navidades, ecuaciones rojas del capitalismo festivo.
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M.V., "Heraldo de Aragón", 28-12-10.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

UN TEXTO MUY ESPECIAL A MODO DE CUENTO DE NAVIDAD

Jesús ha dejado este comentario que pego más abajo. Me ha parecido tan especial que lo he subido directamente aquí. Es un comentario a mi poema "1985", de mi libro "Calor". Un comentario de alguien que también estuvo allí, el 24 de diciembre de 1985. Bueno, parece un Cuento de Navidad. Gracias, Jesús. Me ha alegrado tu nota. Me ha emocionado mucho recibir esa nota. Te mando un abrazo.


"Gracias a este mundo mágico que es Internet, hoy 22 de diciembre de 2010 he llegado hasta esta entrada de tu blog, Manuel, tan cercana a mí. Me presento: Mi nombre es Jesús y yo también estuve presente en el hecho narrado de la nochebuena de 1985 en Barbastro. Yo por entonces estaba a punto de licenciarme (lo hice el 9 de enero de 1986), era Cabo 1º y estaba en mi último servicio de “semana”. Corroboro todo lo escrito, excepto lógicamente los datos ficticios sobre la identidad del soldado. Si alguien tiene curiosidad, en la hemeroteca del periódico El País, del dia 26 de diciembre de 1985 se puede leer la escueta noticia, en la que se publica el nombre y apellidos del fallecido. Tengo que decir que me ha emocionado leer el relato después de 25 años. Yo también presencié la dantesca escena, con la luz de la linterna en la garita. El soldado, madrileño, y de nombre igual que el mío ocupó durante algún tiempo la litera inferior a la mía. Recuerdo que fue difícil la localización de sus familiares, de hecho tu mismo indicas que a la madre no se la pudo localizar. Este año, al igual que todos desde aquella fecha, volveré a revivir la escena –no he podido olvidarlo, quizás no he querido olvidarlo- y volveré a preguntarme lo que me pregunté entonces: ¿Por qué?. Un abrazo y feliz Navidad. PD: Aparte de este episodio, guardo buen recuerdo de mi paso por Barbastro, "

sábado, 11 de diciembre de 2010

"AMOR", Nº 1


ABC Cultural, sábado, 11 de diciembre, 2010.

lunes, 6 de diciembre de 2010

VILAS LOST IN LAS AZORES

http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=569777


NO PROBLEM, ALLÍ DONDE VOY VA CONMIGO LA VIRGEN DEL PILAR. MÁXIMA PROTECCIÓN. MÁXIMO FERVOR. MÁXIMA FELICIDAD. CUÁNTAS VECES HEMOS TOMADO JUNTOS, EH? MIRA QUE SIGUE SIENDO GRANDE EL MUNDO. AUN CABEMOS EN ÉL LA VIRGEN Y YO.
VIENDO EN LA OSCURIDAD.

I SEE A DARKNESS.

lunes, 22 de noviembre de 2010

domingo, 14 de noviembre de 2010

BERLANGA

Siento mucho la muerte de Berlanga. "El Verdugo" es una de mis películas favoritas de la historia del cine. Me la sé de memoria. Me sé los diálogos de memoria. Me parece una obra maestra absoluta, una de las mejores películas de la historia del cine universal.
Ha dicho Almodóvar que si Berlanga hubiera filmado en otra lengua (imagino que estaba pensando en el inglés) ahora estaría toda la cultura internacional de luto. Tiene razón. Y está muy bien que alguien diga esto, yo también lo he dicho mil veces en mil sitios.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

"AMOR" ENTRA EN LA LISTA DE LIBROS MÁS VENDIDOS

1.- El reino blanco, de Luis Alberto de Cuenca (Ed. Visor).
Puesto anterior: 1; semanas en la lista: 10.

2.- Antología general, de Pablo Neruda (Ed. Alfaguara).
Puesto anterior: 3; semanas en la lista: 8.

3.- Hombre y camello, de Mark Strand (Ed. Visor).
Puesto anterior: (9); semanas en la lista: 2.

4.- Poesía reunida, de William Butler Yeats (Ed. Pre-Textos).
Puesto anterior: 2; semanas en la lista: 13.

5.- El cielo a medio hacer, de Tomas Tranströmer(Ed. Nórdica).
Puesto anterior: 5, semanas en la lista: 16.

6.- Amor: Poesía reunida 1988-2010, de Manuel Vilas (Ed. Visor).
Puesto anterior: -; semanas en la lista: 1.

7.- Poetas románticos ingleses, Varios autores (Ed. Backlist).
Puesto anterior: 4; semanas en la lista: 2.

8.- Las alas de una alondra madrugando, de David Rey Fernández (Ed. Hiperión).
Puesto anterior: 10; semanas en la lista: 30.

9.- Poesía completa, de Marianne Moore (Ed. Lumen).
Puesto anterior: -; semanas en la lista: 1.

10.- Sociedad limitada, de Miguel d´Ors (Ed. Renacimiento).
Puesto anterior: (9); semanas en la lista: 4.


Fuente: ABC cultural(suplemento cultural del diario ABC);nº 970; sábado, 6 de noviembre de 2010.

domingo, 7 de noviembre de 2010

JOSÉ LUIS AMORES ESCRIBE SOBRE "AIRE NUESTRO"

En "Revista de Letras":

http://www.revistadeletras.net/aspirando-aire-nuestro-de-manuel-vilas/

UN TEXTO INÉDITO DE XAVI CALVO DONDE SE LE PIDE AL PAPA BENEDICTO XVI LA REALIZACIÓN DE UN MILAGRO DEFINITIVO

"Quiero que el papa arranque un convoy del AVE de las entrañas de la puta tierra y lo mantenga un momento suspendido en el aire y luego lo arroje encima de las casas, eso debería callarlos"

sábado, 6 de noviembre de 2010

AYER EN LA RUEDA DE PRENSA DE "PEQUEÑAS RESISTENCIAS, 5"

De pie: Daniel Gascón, Andrés Neuman, Cristina Grande e Isamel Grasa.
Sentados: Miguel Serrano, Manuel Vilas y Juan Casamayor.
La foto es de José Miguel Marco (Heraldo de Aragón). Y fue tomada en la librería "El pequeño teatro de los libros".

viernes, 5 de noviembre de 2010

jueves, 4 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN DE "PEQUEÑAS RESISTENCIAS, 5" (PÁGINAS DE ESPUMA)


Sábado, 6 de Noviembre, 8 tarde, en la Librería "Pequeño Teatro de los Libros" se presenta "Pequeñas Resistencias, 5. Antología del nuevo cuento español", con la presencia de Andrés Neuman y del editor Juan Casamayor, junto a escritores antologados como Daniel Gascón, Cristina Grande, Patricia Esteban, Miguel Serrano, Ismael Grasa, y Manuel Vilas.

sábado, 30 de octubre de 2010

UN ARTÍCULO DE OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN

MV enamorado

Manuel Vilas hizo que quisiera ser columnista del Heraldo. Mi padre me hablaba de un tipo que retaba a Matías Uribe con canciones sobre Nico y que montaba en las mismas líneas de autobuses que me llevaban cada mañana al Politécnico, más allá del Pryca, donde acaba la ciudad. Yo sabía que Vilas iba a hacer algo grande el día que me crucé con él a la altura de la Plaza del Carbón. Llevaba sandalias, “tiene que escribir muy bien para atreverse a llevar sandalias”. Hacíamos un programa de radio pirata, se llamaba Música para camaleones y aquel verano leímos entero El cielo en antena. Hacíamos Confesiones de Margot, nos gustaba Vilas. Leí Zeta, que fue un regalo y hablaba de vampiros y de mi ciudad, después Magia, firmado con la tinta azul del bolígrafo de Lou Reed. Y los dos puñetazos al alma que son Resurrección y Calor. Me acuerdo de José Luis Esteban, del Jota, recitando “McDonalds” en el Mar de Dios, recuerdo la primera vez que hicimos “Audi 100” con Pablo Malatesta tocando el piano como poseído por el espíritu de John Cale. Leo Resurección y Calor una y otra vez, como un poemario infinito, como una versión postmoderna del libro de las arenas borgiano. Sus textos se reproducen, novedosos, cada vez que uno respira. Y después llegó España y más tarde Aire nuestro, y las mutaciones de Vilas generan iteraciones salvajes en cada uno de nuestros universos. Y Vilas en el centro del mundo saludando a su tierra con una mano. Vilas generando aliento enlatado para los que juntamos palabras a la salida del horario de instituto. Vilas presente como un fantasma en las calles, en las carreteras de Aragón. Uno entra en un libro de Vilas y puede vivir allí para siempre. Hoy presenta Amor, su obra poética completa. No hagan caso del rumor de las llamas y denle un abrazo de mi parte.
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Octavio Gómez, "Heraldo de Aragón", 28-octubre-2010.

martes, 26 de octubre de 2010

PRESENTACIÓN DE "AMOR": 28 DE OCTUBRE, 8 TARDE, LIBRERÍA CÁLAMO DE ZARAGOZA.

Intervendrán el editor Chus Visor y el poeta Lorenzo Oliván.


(foto: Chus Visor)

(foto: Lorenzo Oliván)

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Manuel Vilas, Amor. Poesía reunida, Visor, Madrid, 2010.
28 de octubre, 8 tarde, Librería Cálamo (Pza. San Francisco, Zaragoza).

martes, 5 de octubre de 2010

UN TEXTO DE JAVIER CALVO SOBRE MI RELATO "SELENE TRIPS" PUBLICADO EN EL ÚLTIMO NÚMERO DE LA REVISTA EÑE.

(foto: Xavi Calvo)

YO ME TOMO MÁS EN SERIO A MANUEL VILAS DE LO QUE ÉL SE TOMA A SÍ MISMO.

Vuelvo a estar en compañía de Manuel Vilas, después de cuatro o cinco meses. La última vez fue en Zaragoza, donde yo leí mi relato “Estrella del norte” y él tuvo la enorme amabilidad de acompañarme leyendo unos poemas de Calor. Esta vez nos ha juntado la revista Eñe, en su número 23, donde yo he publicado mi ensayo Museum Clausum, sobre la construcción histórica de la biblioteca privada y sobre mi propia Biblioteca Privada. Por su parte, Vilas incluye en la revista Selene Trips, uno de esos relatos suyos tan buenos que merecería ser un acontecimiento literario en sí mismo. Tal vez uno de los mejores que le he leído, que ya es decir. Selene trips trata, por intentar explicarlo brevemente, de un acontecimiento literario del futuro, en el año 2040, o mejor dicho, el gran acontecimiento literario, el definitivo. Siete poetas de todo el mundo, los mejores, apodados “los Siete Dioses”, son enviados por una prestigiosa institución cultural llamada “Juan Carlos I” a la luna, para que escriban un poema allí, a modo de apoteosis de la historia literaria. “La Luna será conquistada por la poesía, la humanidad está unida, forma un solo cuerpo y ese cuerpo es el de la poesía. El viaje de los Siete Dioses representa el primer momento universal de la nueva alianza de naciones; sabíamos que este momento estaba inscrito en el espíritu de la poesía, desde Homero; creo que el espíritu de la Grecia clásica, el espíritu homérico, alcanzará su máximo esplendor en el instante en que los Siete Dioses pisen la luna”. “Por fin la poesía hablará de la luna desde la Luna. Ya no habrá metáforas ni símbolos, sino realidad”. Vilas también usa el viaje para hablar del pasado y del futuro. Uno de los Siete Dioses, el anciano poeta Manuel Vilas, tiene una visión en que un extraterrestre está leyendo uno de sus poemas en el año 700.000 de una nueva era, en un tiempo en que se habrá “desvanecido el concepto de historia de la literatura universal”. Cuando la escritura lunar se imponga sobre los tenues intentos simbólicos del presente, “la percepción del tiempo pasado cambiará” y se inaugurará “una forma de entender el pasado que sea respetuosa con la propia inexistencia profunda del pasado”. Muchos de esos temas y motivos ya abundan en sus dos últimos libros de relatos: la trascendencia imposible de la poesía, posibilitada en un tiempo cósmico posterior al tiempo y a la historia, un Más Allá de la poesía a veces olímpico, a veces infernal y otras veces simplemente abstracto por la lejanía en millones de años. Unos temas tratados aquí con la misma indefinición ética y el mismo posicionamiento cambiante que han dado a muchos críticos y lectores el argumento de que en realidad Vilas es un puro ironista, la versión posmoderna de un cómico surrealista y gamberro. No en vano, Selene trips aparece dentro de un dossier que Eñe ha titulado “Clásicos del humor”.
Vayamos por partes. Incluir a Vilas en un dossier de clásicos del humor es gracioso. Muchos de los protagonistas epónimos de sus relatos se presentan como clásicos de la literatura. Su estilo es tan absolutamente reconocible y tan obsesivamente fiel a sí mismo que muchos ya casi pensamos en él como en un clásico. Por otra parte, en sus lecturas, Vilas potencia la vena humorística; elige sus poemas con más posibilidades de hacer reír y los lee con deliberada parsimonia, cara de palo y pausas teatralmente perplejas para que el público se ría. Y sin embargo, qué queréis que os diga. A mí Manuel Vilas no me parece en absoluto un humorista. Es más: yo no me río con sus libros. No me hacen gracia. También es verdad que yo no me río con casi nada, ni siquiera con mis humoristas favoritos. Pero Vilas me parece algo muy serio. Su literatura me fascina y me sobrecoge. Relatos como el fabuloso Selene trips me parecen artefactos terribles hechos con la materia de los sueños y me plantean cuestiones terribles sobre la muerte de la conciencia histórica y la idea de que el origen mismo de la cultura humana lleva incluido su final. Debo de ser el único que lee así a Vilas, o por lo menos estoy en minoría frente a quienes lo consideran irresistiblemente divertido. Yo lo considero irresistible, eso está claro. Pero el hecho de que el relato trate sobre siete poetas a los que mandan a la luna con trajes espaciales de diseño y los ponen a dar saltitos en la luna para las cámaras de los programas culturales no me parece que lo califique como humorista. De hecho, no me hace ninguna gracia. Ninguna gracia. Que cada cual saque sus conclusiones. Aprovecho para felicitar por el nuevo número a Toño y compañía, y por supuesto, agradecerle que me haya vuelto a reunir con el clásico escritor zaragozano sobre el que trata este post.

domingo, 3 de octubre de 2010

RESONANCIA MAGNÉTICA LUMBAR: PACIENTE: VILAS, MANUEL

ESTO ES MI CUERPO



Fue estupendo el día que me hice esta resonancia. Me trataron con una amabilidad exquisita. Me quedé dormido mientras sonaban miles de voces que analizaban mis huesos. En la novela que estoy escribiendo hay 400 páginas dedicadas a los huesos humanos.
Mi agradecimiento al médico Salvador Casado, que me ha escrito un email estupendo sobre mi resonancia.
Me gusta mi cuerpo. Es lo que soy. Me gusta compartir mis huesos. Está bien eso, hombre.
MIS HUESOS ESTÁN BIEN, DICEN QUE HE VIVIDO, DICEN QUE ME SOSTIENEN, QUE ME HAN SOSTENIDO, QUE ME SOSTENDRÁN. BIEN, MUY BIEN. SON BUENOS HUESOS. AMO A ESOS HUESOS. SON DE PUTA MADRE. ¿QUIÉN ME LOS REGALÓ?

martes, 7 de septiembre de 2010

"ARAGÓN", columna publicada en HERALDO

ARAGÓN
Yo tengo mis lugares favoritos de Aragón. El primero es el Congosto de Ventamillo. En ese tramo de carretera de montaña, yo soy feliz. La verticalidad del Congosto y el río allí abajo, los quitamiedos de la carretera, las cuevas en las rocas, las rocas afiladas, todo es como soy yo. El Congosto soy yo, y mi padre, que fue quien me lo mostró hace casi cuarenta años. Mi segundo lugar es la Catedral de Barbastro. También verticalidad, pero una verticalidad humana. Me gusta estar allí dentro, como en una nave espacial. Me siento allí un Blade Runner viajando por el cosmos vencido. El tercer lugar es la Expo deshabitada, donde por las noches de este verano del año 2010 aúlla el fantasma de todos nosotros. Paseo por allí casi desnudo, como Charles Heston en “El planeta de los simios”. El cuarto lugar es La Seo de Zaragoza. Mi segunda nave espacial. Allí, en vez de hacer de Blade Runner, hago de replicante. El último replicante enamorado. El quinto lugar es la Estación Internacional de Canfranc. El sexto es Albarracín. No me importaría que me enterraran allí con una lápida de oro. El séptimo es Gistaín, tampoco me importaría que me enterraran allí, en lo Alto. El octavo es la pista Cogulla de la estación de esquí de Cerler. En el Cogulla he competido con el viento y la nieve. El noveno es el paseo del Coso de Barbastro. El décimo es Gran Casa de Zaragoza, la de kilómetros que he hecho allí andando a la deriva de las tiendas. El décimo es mi corazón al desnudo, que igualo en vastedad y en pasión a todo Aragón, porque así soy yo.
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Heraldo de Aragón, 3-agosto-2010