miércoles, 1 de octubre de 2008

FERLOSIO

1.-Leo en la prensa estas declaraciones de Rafael Sánchez Ferlosio: "Odio a España desde siempre, pero no me iría a vivir al extranjero". Me parece una afirmación brillante. Me jode que no se me haya ocurrido a mí. Es una síntesis perfecta. No es el rollo ese del "odi et amo"; es la pereza de tener que irse a otro sitio, contratar una mudanza (elegir presupesto entre Gil Stauffer o El Portugués), habilitar el roming en el móvil, volver a España para Navidad, etc etc etc. O qué coño hace un español en el extranjero. O búscate un piso en París y desde allí ponte a odiar a España todas las mañanas, etc. O aprende inglés, o peor aún: aprende alemán. O mucho peor: acaba odiando Italia, después de haber odiado España. Es mejor quedarse, odiar de cerca. Odiar con comodidades irrenunciables. Pero no es odiar exactamente. Es otra cosa.
2.- Está colgada en youtube una versión de Heroin de Lou Reed (un directo parisino del 74). No sé qué pensará Lou Reed cuando se vea en esos vídeos de hace más de 30 años.
3.- Me gusta Paul Newman, sí. Es mucho mejor que Juan Carlos I.
4.- Me gusta el Che Guevara. He ido a ver la película. El Che es mucho mejor que Paul Newman pero, ay, no es tan bueno como Juan Carlos I.
5.- Grado cero de la imagen audiovisual: confusión, alquimia, nueva moral.
6.- Debemos de pensar más en Juan Carlos I. Le dedicamos poco tiempo. Somos superficiales. Hay que saber más cosas de este hombre. Algo calla. Sabe más de lo que aparenta. Conoce lo que vendrá porque conoció bien lo que se fue.
7.- Reencarnación de Nino Bravo: tema pendiente.
8.- Azorín.
9.- Moratín.
10.- Debemos concluir que la delgadez notoria de doña Letizia es un arma de construcción masiva de la identidad femenina hispánica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me vuelves loca, MV, con tus decálogos nunca sé por donde van los tiros, pero eso es lo divertido, no?... bueno, también me hace pensar en aguas más profundas...que no es poco. Me encanta.

Besos
dk

Sir Lancelot dijo...

Ese es el problema del español medio: demasiado vago para vivir. Perezoso para pensar. Inútil para escribir.