jueves, 18 de diciembre de 2008

CUÉNTAME, CAPÍTULO DE HOY: ALCÁNTARA EN EL HOSPITAL CON ANGINA DE PECHO


Me ha encantado el capítulo de hoy. Antonio Alcántara es el mejor de los hombres, no hay ironía, lo digo tal como lo pienso. Qué historia la de Mariano y Mariluz. Pobre Mariano, qué gran tipo. Me fascina esta serie. Me gusta todo. Creo en Antonio Alcántara. Me gustaría comprar su revista todas las semanas. Toni, su hijo, es un chaval cojonudo. Mercedes es guapísima y sabe lo que hay que hacer en todo momento. Me gustan los trajes de Antonio. Me gusta la gabardina blanca de Toni. Me gusta el barrio. Me parece que esta gente es mejor que nosotros. Me parece que está gente es OK.
Me gustaría ser Antonio Alcántara.
Me encanta esta serie. Entro en trance cuando la veo. Soy feliz viendo esto. Si un jueves me la pierdo, me muero. No puedo perderme ni un capítulo. Si no fuera por Alcántara, ya me habría pegado un tiro.
Me pienso dentro de la serie. Me veo tomando cervezas con mi amigo Antonio Alcántara en el bar de su hermano Miguel. Me pienso dentro de la serie y me siento el hombre más feliz del universo. No miento. No conozco la ironía. Digo lo que pienso. Quiero estar dentro de la serie, con Desi, con Miguel. Con todos. Mi sitio está a su lado. Todos los jueves entro en la pantalla. Quiero a esa gente. Porque esa gente es mi gente.

2 comentarios:

pepe montero dijo...

Yo, ya estuve dentro de esa serie y te puedo decir que quedaron dañadas gravemente mis nanoestructuras extracorpóreas. Desde entonces tengo serias dificultades, o sea, que mis biosensores no se dejan seducir con facilidad por lo pop.

columna dijo...

Estoy con Pepe, a ver quien tuvo una Merche en su vida como esa Merche. Las Merches de entonces se desriñonaban limpiando escaleras de rodillas, cosa que le falta a la serie, demasiado bonito para ser realidad, no hay rodillas rojas de mujeres que sólo tenían un vestido y lo lavaban todas las noches para el día siguiente, mientras esperaban que llegase el marido alcohólico que después de una guerra debía sobrevivir. Una serie de carton-piedra total, con final feliz.

S. Manrique.