
LA HISTORIA ES LA MATERIA
La cantante Mari Trini murió el año pasado. Era una cantante excepcional. Murió medio olvidada, injustamente. Me acuerdo de Mari Trini porque estoy pensando en la serie de TVE “Cuéntame”. Me hubiera gustado que el matrimonio Alcántara, interpretado por Imanol Arias y Ana Duato, hubiera asistido a algún concierto de Mari Trini. De “Cuéntame” no me ha interesado el argumento ni la época histórica que retrata (la transición a la democracia), ni los personajes ni sus vidas, ni la política, ni la literatura de la serie. Me ha interesado la producción; me ha interesado la materia. Me ha subyugado lo siguiente: la cocina del piso de los Alcántara, la cafetera de la cocina, los muebles de la cocina, las sillas, la mesa, las tazas. Me ha fascinado hasta decir basta la sala de estar del piso del matrimonio Alcántara: el sofá de escai, la mesa del comedor, la vajilla de duralex, el cuadro de ciervos corriendo por el monte encima del sofá, el teléfono de rueda, la mesita del teléfono de rueda, el pañito de ganchillo debajo del teléfono de rueda.
EVOLUCIÓN AUTOMOVILÍSTICA
Me ha producido un éxtasis místico el dormitorio de los Alcántara: el papel de la pared, el teléfono de góndola (el supletorio), el armario, el despertador. La Historia es la materia. El Mercedes que consigue comprarse finalmente Antonio Alcántara, un hombre que procede de la clase baja, avanza iconográficamente la legalización del Partido Comunista del año 77. El Renault 12 del hermano taxista de Antonio Alcántara es un patrimonio histórico de la memoria española de primera magnitud. Los automóviles fueron nuestro credo; su posesión, nuestra alegría. Antonio Alcántara evoluciona políticamente en la medida en que evoluciona automovilísticamente: el tránsito lento que va del Seat 850 al Mercedes. El progreso automovilístico español que retrata “Cuéntame” representa el inconsciente colectivo de los españoles y ese progreso da fundamento iconográfico a la necesidad de la democracia. El franquismo sesentero sólo supo ofrecer el Seat 600, allí comenzó su fracaso iconográfico, que traería su acabamiento político; lo mismo ocurrió en la Europa del Este, el Trabant y el Lada como única oferta automovilística avisaban la debacle del comunismo. El tardofranquismo amplió la oferta del 600: o un Seat 124 o un Renault 12. La democracia trajo los Peugeot, los Alfa Romeo, los Volvo, los Audi, los Wolkswagen; y con la consolidación de la democracia surgieron los coches japoneses y los coreanos: Nissan, Mazda, Honda, Toyota, Hyundai, Daewoo, etc.
UN PRODUCTO "MÁTRIX"
Me fascina la adoración que siente Antonio Alcántara por Adolfo Suárez. Alcántara llega al cargo de director general de agricultura en el gobierno de Suárez. Me gusta lo guapa que está siempre Merche, la mujer de Alcántara. Pero las mujeres de entonces no eran así. Nada fue como esa serie retrata. La gente era mucho más fea, más violenta y más inculta. Sólo son verdad los coches y las cocinas, el piso, los muebles del piso. “Cuéntame” está diseñada para el regocijo de la actual clase media española del siglo XXI. “Cuéntame” tiene algo de producto mátrix. Hay una literatura y un cine y una televisión y un periodismo mátrix en la España actual. Alguien diseña productos culturales para nosotros. Alguien diseña una literatura y un cine para nosotros. Ese alguien piensa en la cantidad de realidad que somos capaces de soportar, como decía el poema de Eliot. Y eso es “Cuéntame”: la cantidad de realidad que estamos dispuestos a tolerar de aquellos años setenta. Por eso yo sólo me fío de la materialidad de la serie. De los coches, de los pisos, del dormitorio. Me fío del Renault 12, porque el Renault 12 sí fue real. Se puede manipular la Historia, pero no un Renault 12. Me gusta la materia de la que está hecho nuestro pasado. Más allá de las ideologías y de los intereses, están las cuatro marchas de ese Renault 12 del hermano taxista de Imanol Arias.
No me conmueve la bondad de la abuela de los Alcántara. Me conmueve la bata con que se viste. No me conmueve la bondad política de Antonio Alcántara. Me conmueve su tabaquismo. Su inmersión patológica en el Ducados. No me conmueve que el hijo de Alcántara sea comunista y un chico noble y honesto. Me conmueve la americana que lleva, horrorosa, triste, antigua, desoladora.
PELUQUERÍA TRASCENDENTAL
No me conmueve lo buena esposa que es la chica del joven Alcántara. Me conmueve lo feo que es el piso en el que viven. No me conmueve el desparpajo y la simpatía de la joven peluquera que trabaja para Merche. Me conmueve la peluquería: la peluquería como único negocio trascendental en la vida de esas mujeres españolas. Mari Trini murió el año pasado. Fue nuestra Edith Piaf. Me gustan mucho sus canciones. Mi favorita es “Un hombre marchó”. Lloro con ella. Adoro esa canción, adoro la voz de esa mujer.
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Manuel Vilas, ABCD, 20-febrero-2010.