sábado, 19 de mayo de 2012

"LOS CHICOS ESTÁN BIEN" (ARTÍCULO APARECIDO EN EL "ABC CULTURAL" DE HOY SÁBADO)


 "LOS CHICOS ESTÁN BIEN"

Por Manuel Vilas

  La banda de rock más longeva del planeta, The Rolling Stones, se formó en abril de 1962, aunque creo que el padre de la música Pop anglosajona fue el poeta norteamericano Walt Whitman. El autor de Canto a mí mismo se inventó la libertad individual como una exaltación provocativa y la alegría de estar vivo como única luz del mundo. Creo también que los dioses nos hurtaron el que debiera haber sido el mayor espectáculo de la Historia Universal: ver envejecer a Elvis Presley. Elvis hubiera cumplido el pasado mes de enero 77 años. Si Elvis no hubiera muerto en 1977, el mundo sería distinto, mucho mejor sin duda. Presley es todo. Presley aplastó a Platón, Marx y Freud juntos o por separado, da igual, porque el Pop es la única cultura viva que existe, la única real, las demás culturas están muertas, aunque su muerte nos apasione y nos siga conmoviendo.
  La trascendencia de Elvis la sabía muy bien John Lennon, cuando dijo que antes de Elvis no existía nada. Los dioses nos han permitido ver cumplir 70 años a Bob Dylan. El día que Dylan muera puede que yo me suicide. No concibo que Bob Dylan no esté en este mundo. Sin Bob Dylan, el mundo no merecerá la pena. Cuando muera Dylan, temblará la tierra, los mares se evaporarán y las ballenas ardiendo de pena cantarán A Hard Rain´s A-Gonna Fall. Jamás he dejado de temblar cuando oigo esa canción. Siempre temblando. Temblar es lo único que importa.
  Lou Reed acaba de cumplir 70 años. El mejor drogadicto de la historia del rock se convirtió en un saludable septuagenario. El rock es sangre de la buena; excluye el sobrepeso, las canas, las corbatas, la calvicie y la jubilación. Pero la gran noticia que mueve las poleas amorosas de este artículo son las bodas de oro de Mick Jagger con sus Stones. Cincuenta años calentando el mundo. También se cumplen cincuenta años del primer disco de Bob Dylan. No está de más recordar que, dos años después de la creación de los Rolling, en el 64, se fundó The Velvet Underground, la banda de rock más nerviosa de la historia de la música Pop, sin la cual no hubiera existido un grupo tan sobrecogedor como Joy Division. Decir Joy Division es decir Dios. Y en el 64 se fundaron The Who. Nadie sabía cómo iban a envejecer los grandes iconos del rock. Creo que la cirugía capilar que adorna el cráneo de Mick Jagger es un prodigio de la tecnología. A veces imagino que el líder de los Stones financia algún laboratorio farmacéutico dedicado a la investigación en implantes capilares: pelos fuertes y duros como sogas y abundantes como la miel en la cabeza de un septuagenario feroz. Es un dinero bien gastado. Da igual tu edad biológica: esa es la pedagogía revolucionaria del rock. La edad no existe. No existe la vejez.  La momia vitalista de Keith Richards, con sus dedos deformes, con su sonrisa agrietada, con su delgadez escandalosa, con su cara cuarteada como un mapa extraterrestre de seísmos lunares, es el cuerpo humano más civilizado de Occidente. Él es el canon de la vejez whitmaniana. Lo demás no importa.
  Ver actuar a The Who es ver la inmortalidad hecha aullido racial. La primera vez que los vi encima de un escenario, Roger Daltrey y Pete Townshend tenían casi 65 años, pero eran dos almas veloces. Los Who se conservan perfectamente. Lou Reed no. Lou Reed ha perdido la voz, cuando intenta cantar “Sweet Jane” yo sufro lo indecible. Una de las canciones más hermosas de la historia cae hecha pedazos desde sus labios rotos por la edad. Lou aguantó bien subido en un escenario hasta los primeros años del siglo XXI. Vi a Lou Reed en el 2000 en Zaragoza y estuvo estupendo. Pero las últimas veces que lo he visto me ha dado pena. Necesita una prótesis de cadera. David Bowie vive escondido, nadie lo ha visto desde hace unos cuantos años. Es mejor así. Pero cómo olvidar esa filmación de 1973 que corre por YouTube de Marianne Faithfull y David Bowie, disfrazados los dos, ella de sacerdotisa y él de corista, cantando juntos “I Got You Babe”. Cada vez que veo ese vídeo me echo a llorar. Qué hermosa era Marianne Faithfull: todos la amaron. Fue la novia de Jagger. Yo me pregunto qué se dirán Marianne y Jagger cuando se vean por ahí de vez en cuando. Las chicas envejecen peor, es una regla del capitalismo trascendental que se cumple en el Pop de una forma crudelísima. También Nico fue la amante de todos. De Nico ya no se acuerda nadie; yo sí, todas las noches rezo por ella. La que está poderosa es Patti Smith, la vi hace poco en directo y sigue bien. Las chicas están bien. Salvo Nico, que se murió.
  No me convencen los conciertos que da Dylan en los últimos tiempos. Me da pena. Mucha pena. Aparece con su sombrero mexicano y con americana de almirante, escondido en un nicho del escenario. Parece el gran cadáver de todos los tiempos y cuando se pone a cantar destroza todas su canciones. Pero ahí están los Who y los Stones, esos sí, esos aguantan, esos se acercan al borde del escenario, esos aceptan la tauromaquia del rock. Esos torean con riesgo. Dylan y Lou no torean. Los Who siguen cantando en sus conciertos aquella vieja canción “The Kids Are Alright” (Los chicos están bien). Los chicos ahora tienen setenta años. Versionean esa vieja canción, que en sus orígenes de los años sesenta tenía una duración de tres minutos, y ahora la alargan hasta casi los ocho minutos. Y sobre la vieja letra construyen todo un himno a la juventud perdida. Los chicos son buenos. Somos buenos chicos, nos hemos hecho viejos pero seguimos siendo los mismos macarras de siempre. Te partimos la cara cuando quieras, querido. Y esa es otra oración whitmaniana.
  Pero saben que morirán. Lo saben. Un día lo dirá la televisión: “ha fallecido en su mansión de…” Tenemos que estar preparados para el gran adiós de los hombres salvajes. En el excelente documental de Scorsese sobre la vida de Dylan, titulado No direction home, hay un momento de oro, cuando Dylan recuerda lo que le dijo una noche alcohólica Liam Clancy: “Recuerda, Bob, sin miedo, sin envidia, sin maldad”. Los chicos están bien, están bien porque cumplieron con la ley: “no fear, no envy, no meanness”.  

7 comentarios:

marcos dijo...

Nunca había visto ese video de I got you babe, me ha encantado.
"Sin miedo, sin envidia, sin maldad"
Hermosa ley.

Amaia Rebolledo dijo...

Las farmacéuticas como modelo económico del futuro: siempre habrá ofertas mejores, más meteóricas: podremos congelarnos después de haber regenerado tejidos y sangre, y nos descongelarán en el 2100 que es una cifra muy futur-pop, seguirán estando Lou Reed y Dylan, tendrán bocas generosas y nuevas, también se habrán crionizado, jajaja, seremos superhéroes del mañana.

Anónimo dijo...

Es curioso, pero nunca te he oído nombrar a un grupo que para mi pertenece a la santísima trinidad del rock inglés junto a los Beatles (Dios), y los Rolling Stones (hijo), los Kinks (Espíritu santo).

Gran artículo, por cierto. Trasmite muy bien esa "obsesión" por los músicos que algunos sufrimos durante ciertos periodos de nuestra vida.

un saludo

F.

Anónimo dijo...

¿Tienes facebook,Manuel?

Karacharaka dijo...

La crisis se ha cebado brutalmente con los lectores de blog: ¿nadie quiere compartir su lectura de Gran Vilas?

Pons dijo...

Como siempre, gran Vilas. A veces, eso sí, a algunos nos gustaría ver aparecer a Van the Man en tus páginas. http://www.youtube.com/watch?v=44wDwMQVqCc

Javier Palencia dijo...

Hola Manuel, nos hemos saludado hoy en la feria del libro de Madrid. Éramos los dos médicos de la tarde del sábado. Lucharemos, en adelante, para que en los informes de tus resonancias no aparezca Bidal sino Vidal. Y cosas de esas.

Pásate por mi blog para leer algo de lo mío:

http://javier-palencia.blogspot.com.es/

Un abrazo.